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viernes, 23 de abril de 2021

miércoles, 21 de abril de 2021

Exposición 'IN NOMINE DEI'. Sala 4: Bordado.

Cruz de Guía. F. de Paula Isaura y E. García Armenta, 1857-1952.
Faroles. E. García de Armenta, 1949.
Hdad. de la Quinta Angustia.
Mario Rosales Antequera.
Twitter: @MarioRosales7
Instagram: mario_rosales97

lunes, 19 de abril de 2021

Exposición 'IN NOMINE DEI'. Sala 2: Historia y Escultura Ornamental.

Simpecado. A.Cobos, G.Carrasquilla. S.Santos. 1947.
Ángeles de entrevarales. A.Cobos, M.Seco Velasco. 1951.
Hdad. de la Amargura.
Mario Rosales Antequera.
Twitter: @MarioRosales7
Instagram: mario_rosales97
Andrea Díaz Álvarez.

miércoles, 17 de junio de 2020

La leyenda del Nazareno de Santa María

Como todos sabemos, la Sagrada Imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno ostenta el título de Regidor Perpetuo de la Ciudad de Cádiz. Son innumerables los monumentos y lugares de interés de nuestra ciudad, así que mediante este apartado nuestra única pretensión será ofrecer un acercamiento al entorno más próximo a nuestra sede canónica, y es por ello por lo que nos centraremos en nuestro populoso Barrio de Santa María.

El Arrabal de Santa María tiene su origen en la ermita del mismo nombre, que fue germen del actual Convento de Santa María. A extramuros de la antigua ciudad medieval, actual Barrio del Pópulo, comenzaron a crecer entre los siglos XV y XVI dos arrabales, uno hacia el noroeste (el de Santiago) y otro hacia el sureste (el de Santa María), éste último en los alrededores de la ermita allí enclavada. El mayor auge de nuestro Barrio tuvo lugar entre los siglos XVII y XIX ya que, debido a la cercanía del puerto de la ciudad, fijaron su residencia en él muchas familias acomodadas y de comerciantes, las cuales dejaron su herencia en el barrio confiriéndole al mismo su aire barroco y señorial. Nuestro barrio se encuentra situado en el extremo sureste del casco antiguo de la ciudad, junto a la Puerta o Puertas de Tierra, la cual separa (aunque nos gusta mejor decir que une) al casco antiguo de los extramuros de la ciudad de Cádiz.

Durante la fuerte guerra civil que marcó nuestro país, el bando republicano se dedicó a la quema de iglesias y destrucción y rapto de las sagradas imágenes, de ahí que la mayoría de las imágenes religiosas que conservamos en la actualidad sean réplicas o hayan tendido que ser intervenidas en duras restauraciones. Como el Nazareno siempre fue la imagen más venerada del ya mencionado barrio, decidieron dividirlo en varias partes y aguardarlo en la casa de los vecinos del barrio. Hay que destacar que la cruz que hoy en día posee la imagen del señor no es la original, ya que nunca fue devuelta por el vecino que la guardó. 
En esa época, fueron varios testimonios de los vecinos del barrio que aseguraban haber visto al santísimo Cristo pasear con su cruz al hombro por las calles de piedra de su barrio. Cada noche, los vecinos narraban escuchar un racheo por sus calles, acompañado del arrastre de un objeto de madera maciza. Ninguno de ellos tuvo el valor nunca de asomarse a ver qué era aquello que armaba tanto ruido en las madrugadas de Santa María, asegurando que era su querido Nazareno, que se paseaba por sus calles para cuidar y bendecir a aquel barrio que le salvó la vida. 

Pero esta no es la única leyenda que se le acata a esta sagrada imagen, ya que durante la epidemia de peste que asoló Cádiz entre 1678 y 1681 se desató la bonita historia que les contamos. A lo largo del mes de Julio de 1681, la voracidad de la enfermedad estaba acabando con todo hilo de vida en la ciudad de Cádiz. Tanto los Regidores como el propio Cabildo Municipal instaron a los gaditanos a rezar por la intervención del Santísimo para acabar con el mal, acudiendo en masa la población a las puertas de Santa María a rezar y pedir clemencia a la imagen de Jesús Nazareno con su imponente figura.
Nos cuenta el mercader que tantas fueron las súplicas, que en la noche del 21 al 22 de Julio, una religiosa del convento de la Pura y Limpia Concepción, Sor Isabel Garrido, rezando como cada noche a medianoche en la reja contigua a la capilla del Señor, era testigo de como la talla bajaba de su Camarín acompañado de lo que parecía ser María Magdalena, cuya talla no existía en el convento, y esa misma noche, el salinero de oficio también lo pudo contemplar desde la ventana de su casa en la calle Compañía, con el paso firme del Señor hasta las salas del Hospital del Rey.
Fueron allí muchos los enfermos que lo pudieron contemplar acompañado de María Magdalena, y se cuenta que desde ese punto y en ese mismo instante, la enfermedad empezó a remitir, desapareciendo en su totalidad al día siguiente de contagio, por lo que se pidió que constara el haber sido un milagro del Nazareno y la Magdalena.
Tras los hechos el pueblo suplicó al obispo que se llevara la imagen hasta la Catedral, donde se celebró una novena de acción de gracias. Se encargó a su vez la realización de la talla de la Magdalena, que desde entonces está con el señor en la Iglesia de Santa María. Poco después, se nombra al Nazareno “Regidor Perpetuo” y a María Magdalena “Protectora de la ciudad”, instaurándose la costumbre de acudir constantemente al Nazareno cuando aparecía el brote de una epidemia, de forma que la imagen se relaciona con la cura de éstas y en su culto se instala la leyenda “A Peste Nos Curat”. 

María Orellana Cózar.
Twitter: @MariiaOrellaana
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martes, 2 de junio de 2020

La leyenda de la Virgen del Rocío

En Andalucía, tierra mariana por excelencia, existe una fiesta disfrutada por muchos en la provincia de Huelva, podríamos decir que hablamos de las más grandes romerías y fiestas ya no solo en el territorio Andaluz, si no en el territorio español. Efectivamente, hablamos de la Virgen del Rocío, situada en una pequeña aldeita junto a Almonte, la cual celebra su fiesta más grande en la víspera de pentecostés. ¿Y si os dijéramos que este fervorosa imagen tiene tras ella una leyenda oculta?
La leyenda de la que hablamos es la que nos cuenta la aparición de la virgen. Según varias referencias populares, en el siglo XV un cazador perteneciente a la Villa de Almonte , mientras paseaba con sus perros observó cómo en un olivo cercano a las marismas de aquel lugar llamado la Rocina los perros parecieron volverse locos, comenzando a ladrar sin ton ni son. El cazador, pensando de que de una nueva presa se trataba, se acercó, sorprendiéndose al ver a una virgen situada entre las ramas. Era una talla que llevaba puesto un manto de lino blanco y verde, y en su espalda se había tallado: Nuestra señora de los remedios.
El hombre no se lo pensó dos veces, y decidió llevársela a casa. Pero a mitad del camino, se sintió cansado y decidió recostarse en una piedra para así descansar un rato. Al despertar de aquella siesta Lila, se percató de que algo fallaba, y es que la virgen ya no estaba a su lado. Afligido volvió al lugar y la vio en el mismo sitio donde la encontró, comprendiendo que allí querría que se le venerara culto. El cazador volvió a Almonte a contar lo ocurrido, y Salió el clero y el cabildo al lugar de la partición. La vieron tan encantadora que comenzó a ser el motivo de la más fervorosa devoción en ese mismo momento.
La aldea del Rocío se encuentra en un punto equidistante entre localidades de las tres provincias Cádiz, Huelva y Sevilla; por lo que, su emplazamiento estratégico, ha hecho pensar a los historiadores e investigadores del fenómeno rociero, que la ubicación de su ermita hubiera sido promovida con una finalidad evangelizadora, y más concretamente de cristianización del lugar, tras la reconquista de estos territorios a la población islámica. Desde el siglo XIII, tras la reconquista, este espacio (Doñana)  fue nombrado cazadero real, porque desde un principio los monarcas cristianos supieron de la abundancia de caza en estas tierras, y por tal motivo han permanecido casi intocadas por el hombre, quien tan sólo se adentraba en ellas con finalidades cinegéticas o para aprovechar los recursos naturales tales como la piña o la madera, lo que ha hecho que hayan llegado hasta nuestros días de una manera que diríamos, tan natural. Se tiene constancia de la ermita desde el 1309.


María Orellana Cózar.
Twitter: @MariiaOrellaana
Instagram: @mariiaorellana

martes, 26 de mayo de 2020

La leyenda del Cristo de los Faroles


Si alguna vez has paseado por la capital cordobesa, no tenemos ninguna duda de que has acabado enamorado y deseando volver a pasear por sus calles. Pero, si ya la ciudad de por si te enamora, más lo hará cuando conozcas las innumerables leyendas que ella oculta. Ya hemos hablado en el blog de la leyenda de la virgen de las angustias; también es muy conocida la leyenda del esparraguero, un Cristo crucificado traído de las Américas al que la plebe cordobesa le regala espárragos. Pero hoy vamos hablar del Cristo de los faroles, y de la leyenda que a él se le adjudica.

Si habéis paseado por Córdoba, cuando entres por la cuesta del Bailio llegas a la plaza de los capuchinos, una plaza muy transitada y famosa por la imagen que allí alberga. Aunque en realidad no se llame Cristo de los faroles sino que se llame Cristo de los desagravios y misericordia, es una escultura que ha sido rebautizada por los cordobeses ya que posee a su alrededor ocho faroles que representan las provincias andaluzas. Hablamos de una escultura realizada a finales del siglo XVIII y que ha sido protagonista de innumerables coplas, canciones populares y leyendas, ya que siendo una escultura de mármol se podría decir que es de las más veneradas de Córdoba. Y es que el lugar donde está situada, la plaza de los capuchinos, hace que este Cristo impacte más ya que la plaza posee el empedrado original del casco histórico cordobés.
Pero si ya en lugar de por si os parece mágico, más os parecerá cuando conozcáis la leyenda que a este lugar y a esta imagen se les adjudica. Según una leyenda popular, desde que la imagen del Cristo se colocó en aquella plaza, todas las noches se escuchaban pasos firmes paseando por allí. Algún que otro curioso se atrevió a sumarse para ver qué ocurría, encontrándose frente al Cristo a un hombre encapuchado, el cual avanzaba lenta y sigilosamente, como si en vez de andar levitase. Una vez frente a la imagen, aquel misterioso hombre susurraba unas palabras incomprensibles, y luego desaparecía misteriosamente.

Nunca nadie logró ver su rostro, ni siquiera logró identificarlo. Pero una noche el hombre encapuchado reveló su secretos a la comunidad que custodiaba la imagen del Cristo. Se trataba de un soldado que años atrás fue asaltado por unos bandidos, y estando a punto de morir despertó desorientado frente a la imagen del Cristo de los faroles. Desde entonces, aquel hombre visitaba al Cristo que lo salvó todas las noches a la hora del asalto, únicamente para agradecerle por su vida. No sabemos si este hombre era real o si de una presencia fantasmal hablamos, lo que sí podemos decir es que, una vez contada su historia, aquel señor desapareció para siempre, y nunca más volvió agradecerle al Cristo de los faroles que lo salvó.

Pero no es solo esta la única anécdota que ronda alrededor del Cristo de la plaza. Y es que un hilo en la red social de Twitter haría que de esta imagen y de esta plaza se volviese a hablar. Pero esta vez no tiene relación alguna con el Cristo, sino con la reja que lo rodea. Según cuenta este tuitero a principios del siglo XX un vecino se encargaba de manera altruista de la custodia mantenimiento del monumento. El mismo era el que pagaba los gastos de las lámparas de aceite que por aquel entonces rodeaban al Cristo cordobés. Este mismo vecino veía como otros monumentos más “insignificantes” a nivel devocional poseían rejas que lo custodiasen.  Así que el mismo decidió pagar una nueva reja que se instaló en 1924. El alcalde de Córdoba, José Cruz Conde, tras conocer la opinión de la comisión de monumentos de la ciudad, decidió que la reja debería retirarse. Este asunto llegó hasta Madrid, donde el vecino defensor de la reja explicó que lo que debería de hacerse era eliminar las lámparas de aceite y sustituirlas por lámparas eléctricas para que las escaleras que se usaban para encenderlas no deteriorasen las columnas que rodean a Cristo. Así, sin hacer caso omiso de la instalación de la reja, se pasó a cambiar las lámparas y no solo la reja se quedó donde estaba, sino que hoy en día es un lugar que cualquier viajero que visita la ciudad va a ver.

María Orellana Cózar.
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martes, 19 de mayo de 2020

El milagro del maremoto de Cádiz

Nos remontamos al año 1755. En la capital gaditana sucede uno de los peores hechos que marcaron su historia. Efectivamente, hablamos del maremoto provocado por el terremoto de Lisboa en el año 1755. Un maremoto que, sorprendentemente por la magnitud y la longitud que poseía sus olas, dejó un número bajísimo de víctimas.

Y es que, cuentan las crónicas, que en el día 1 de noviembre, día de todos los santos y fiesta muy marcada en la capital, siendo como a las 10:00 de la mañana se experimentó un fuerte terremoto que provocó una fuerte subida del mar.
El mar se embraveció, y se dejó ver por las antiguas calles de la ciudad, dejando a su paso una multitud de ciudadanos que, asustados como es de lógica, gritaban y se lamentaba pidiendo a dios que los salvase de esto. La localización de la crónica explica minuciosamente como la fuerza del mar entró por el barrio de la Viña desde la Caleta, y arrasó y arrastró trozos de la muralla y del hospicio.
Según una crónica de la época, redactada por un hermano que era el secretario del Archicofradía de la Palma, cuenta que dos sacerdotes, fray Bernardo de Cádiz y Francisco Macías, salieron a la calle acompañados de varias personas. Dichos sacerdotes portaban en sus manos un crucifijo y el estandarte de la que entonces era la cofradía de la virgen de la Palma, la cual se encontraba en la iglesia de la Palma, situada en el ya mencionado barrio de la Viña.
Y llegando casi a mojarse los pies, y dando el padre Macías con el estandarte en el suelo gritó: hasta aquí madre mía. Y aquella embravecida ola regresó a su lugar de origen, sucediendo el milagro de que la virgen de la Palma frenase aquel maremoto, y por lo tanto, lo que podría haber sido una enorme tragedia.
Desde aquel 1 de noviembre, la ciudad de Cádiz ha mostrado su agradecimiento por salvar a la ciudad de las consecuencias de aquella catástrofe, y cada 1 de noviembre se festeja desde entonces en su honor. Poco después, se instala en aquella misma calle una placa conmemorativa con la imagen de la virgen salvando la ciudad de la ola.

Como hecho anecdótico, podemos destacar que en el año 2008, debido a unas obras en la calle, la placa tuvo que ser retirada de la pared. Dio la casualidad que justo cuando esto pasó la ciudad sufrió un fuerte temporal de lluvia, el cual inundado por completo el barrio de la viña, provocando que ese hecho demostrase a los que lo ponían en duda que la devoción de los vinieron a la virgen de la Palma se debe como voto de favor ante la protección de aquella catástrofe que pudo acabar con la población gaditana.   

María Orellana Cózar.
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martes, 12 de mayo de 2020

La leyenda del Medinaceli

Nos alejamos un poco de Andalucía, aproximadamente a 500 km de ésta nuestra tierra, para traer la leyenda de las leyendas, esa leyenda que ha traído a nuestra era la iconografía y advocación de muchas imágenes devocionales. Hablamos de la famosa leyenda del Cristo de Medinaceli, o también conocido como Nuestro Padre Jesus Cautivo y Restado. Pero, ¿por qué cautivo y rescatado? En seguida lo sabremos.

La imagen del Cristo de Medinaceli de Madrid fue llevada en el año 1614 por los frailes capuchinos a La Mamora, en Marruecos, para que recibiera culto por parte de los soldados que allí se encontraban, ya que hay que recordar que estas tierras pertenecían a España. Pero en el año 1681 la ciudad cayó en mano de los árabes, gobernados por el sultán Muley Ismail, y éste en señal de victoria, decide mandar a la imagen a la ciudad de Mequinez.
Una vez en esa ciudad, la talla es arrastrada y tirada por las calles para que la gente se mofara de ella. Pero un padre trinitario, al ver lo que estaba sucediendo, decide hablar con el sultán para poner fin a esto y rescatar la imagen del señor, proponiendo ofrecerle tanto oro como pesase la talla.
Un vez allí, al pesarlo redujo muchísimo su peso, algo que enfadó muchísimo al sultán, y costándole a los pobres frailes no más que dos o tres monedas de oro. Esto fue un milagro, y al ser rescatado por los padres trinitarios y cautivo por los árabes, de ahí sale su advocación: Jesús Cautivo y Rescatado.

También cabe destacar que, como la orden trinitaria fue la encargada de rescatarlo, es común que la imagen de todos los Medinaceli posean un escapulario con el escudo trinitario, el cual esta compuesto de una cruz roja y azul. Este escapulario era el salvoconducto para dejar pasar a la imagen a tierras cristianas, y significaba que los trinitarios pagaron por ella.

En el año 1682, la imagen es llevada a Madrid, donde es recibida con gran devoción, realizándose una procesión en honor a su llegada. En el 1710 se crea la Congregación de Esclavos de Jesús Nazareno, y comienza a conocerse la imagen como Jesus del Medinaceli, ya que la capilla donde se encontraba pertenecía al duque de Medinaceli.

Por último, tal fue la devoción que alcanzó esta imagen que, durante la Guerra Civil Española, la imagen fue trasladada a diversos lugares dentro de Esapaña, para ser así protegida por los bombardeos de Madrid, saliendo finalmente hacia Suiza en el año 1937 para participar en una exposición, y volviendo en el año 1939 para quedarse para siempre a aquel lugar que lo rescató.

María Orellana Cózar.
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miércoles, 6 de mayo de 2020

La canina de Huelva

Más que una leyenda, hoy traemos un poco de historia de la capital onubense. Muchos no lo sabemos, pero durante una quincena de años procesionó por las calles de Huelva un paso con un esqueleto, denominado “La Canina”, que pertenecía a la hermandad del Santo Entierro, similar al que hoy en día procesiona aún en Sevilla.
Este paso era una representación alegórica, es decir, no representa un momento específico de la pasión de Cristo, si no que es una especie de representación de la victoria de la vida sobre la muerte. En esta representación podemos ver un esqueleto, de ahí el nombre “canina”, sentada sobre la bola del mundo en posición pensativa o decaída, con una cruz vacía tras ella donde se apoyan dos escaleras que representan el momento del descendimiento de Cristo.
La hermandad el Santo Entierro de Huelva durante la guerra civil española desaparece, ya que durante esta guerra pierde la mayor parte de su patrimonio. La pérdida más grande para los hermanos sin duda fue la de las imágenes, de un valor incalculable, no solo por la antigüedad si no por la devoción de la ciudad.
Tras la guerra la hermandad se refunda, siendo uno de sus refundadores un médico muy aficionado a la Semana Santa sevillana. Como la hermandad había perdido todo su patrimonio y sus imágenes, el médico propuso coger un esqueleto de su consulta, barnizarlo para que quedase sentado y con posición abatida, y usarlo en un paso basándose en la hermandad del Santo Entierro de Sevilla, y así suplir la carencia de los titulares hasta recuperar un poco de dinero para contratar a un imaginero. Y así se le dio el origen del paso de “La Canina” de Huelva, que procesionó desde 1945 hasta 1960 aproximadamente.
Pero este paso no tuvo mucha aceptación, ya que el pueblo le tenía temor a ese esqueleto, habiendo incluso una leyenda que decía que, si paraba delante de alguien, esa persona moriría al poco tiempo. El paso dejó de salir cuando se le encarga a León Ortega la tala de la Virgen de las Angustias, que sale en el mismo paso donde salía originariamente la canina. Desconocemos cual fue el destino de ese esqueleto, aunque seguramente se desecharía al no tener valor alguno.
Hay una anécdota que rula por la ciudad de Huelva, la cual dice que a la canina se le hizo una canción y la llamaban “pelona”, ya que en aquella época había un policía llamado Mateo que rapaba a la gente en sus casas para evitar las plagas de piojos. La gente cuando lo veía por la calle se metía en casa de los vecinos para parecer que no estaban en casa, haciendo una canción donde decía que el tal Mateo había dejado sin pelo a la canina, cantándola los niños al pasar por la hermandad.

María Orellana Cózar.
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miércoles, 29 de abril de 2020

La Virgen del Mar de Almería

Cuentan los historiadores, que junto a la playa de Retamar, sobre la fina arena, existía una antigua ya atalaya de origen árabe. Ésta, cuando Almería se incorpora al Reino de Castilla, pasó a llamarse Torre García, funcionando de torre vigía para los pescadores almerienses. En este lugar es donde se da la fervorosa leyenda de La Virgen del Mar, patrona de la capital almeriense.
La leyenda cuenta que, en el atardecer del día 21 de diciembre de 1502, los vigías de la Torre García vieron surgir un torbellino de luces de las aguas, cuyo destello daba cobijo a una extraña silueta que se mecía al son de las olas. Vieron perfectamente como esa misteriosa imagen se acercaba a la orilla de aquella playa, despacio, rozando las olas del mar y como mecida por el viento.
Uno de los guardas, llamado Andrés de Jaén, sintió curiosidad por ese maravilloso resplandor, y decidió bajar para ver qué era lo que emitía esa luz. Él era cristiano y devoto, y su fe le suscitó que se trataba de algo divino. Asustado y casi sin aliento, se acercó, asegurando que era una imagen religiosa, en la cual se representaba a la Virgen María.
Andrés examinó esa divina talla cuidadosamente, hallando evidencias de que se encontraba en un navío, ya que tenía marcas de aros de hierro con los que la habrían sujetado en alguna zona de la nave. Este ritual era muy común en la época, y se usaba para invocar la protección divina para los marineros.
Desde entonces se dieron multitudinarias versiones de por qué llegó esa talla a la costa. Algunos dicen que fueron los mismos ángeles que la portaron hasta Almería, otros afirman que siempre estuvo ahí. Pero la más fiable y razonable de las versiones es que, el navío en el que se encontraba la imagen fue abatida por una tempestad, lo que hizo que se destrozara y la imagen quedase flotando en el mar hasta llegar a la costa almeriense.
La misma leyenda cuneta que Andrés no sabía que hacer. Quería que todo el pueblo viera a su hermosa virgen, pero por otro lado no quería dejarla sola en aquella playa, ya que si en cualquier momento desembarcaban piratas se la podrían llevar. Así que, en medio de ese mar de ideas, decidió guardarla en la Torre García, y así lo hizo. Al día siguiente llevó hasta el lugar a los canónigos de Santo Domingo,  y se la mostró. Llenos de gozo y arrodillados ante ella, la adoraron con devoción.
Cuando la noticia llegó al arzobispado de Granada, el cabildo puso en marcha su influencia para su traslado a la sede arzobispal, lo que los almerienses denegaron. Finalmente, la virgen fue encomendad al cuidado de los dominicos almerienses, bajo la advocación de Virgen del Mar. El mismísimo Papa Pío VII la proclamó patrona de Almería en el año 1806.
Por último, podemos destacar como final de esta emotiva leyenda, que en el lugar donde estaba la mencionada Torre García, hoy día inexistente, se realiza una pequeña ermita moderna que recibe el nombre de aquella torre, rememorando que en aquellas benditas arenas sucedió el milagro que hizo que Almería encontrase a su madre protectora.

María Orellana Cózar.
Twitter: @MariiaOrellaana
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martes, 28 de abril de 2020

Vísperas y Resurrección en Huelva

Bien es cierto que la Semana Santa de Huelva tiene muchas caras. Tenemos nuestros sellos antiguos que intentamos que no se pierdan, las ganas de avanzar y de llevar un rayo de esperanza en forma de cofradías a los barrios y la inquietud de jóvenes queriendo formar nuevas hermandades y por qué no, crear nuevas tradiciones. Creo que en esto se resume nuestra Semana Santa y lo podemos ver en las nuevas formaciones en las Vísperas y en el Domingo de Resurrección.

El año pasado se inició una nueva tradición que, como apuntó Eduardo Sugrañes en un periódico local, resultó la mayor aportación a la Semana Santa realizada en los últimos tiempos. La incorporación el Cristo de la Vera Cruz a las salidas en las vísperas acompañado por la Legión Española fue un acontecimiento que superó todas previsiones de público y ofreció un día más a los ya tradicionales desde el Domingo de Ramos y es que la procesión discurrió por todo el itinerario de lo que es la Carrera Oficial hasta la iglesia conventual de las Hermanas de al Cruz.

Con esta, las procesiones de Vísperas se ven consolidadas y ya no es solo la tradicional salida de la Virgen de los Dolores por su barrio de las Colonias. En esta jornada se cuenta con la presencia de la Virgen del Prado en su Dolor, que ha pasado de asociación parroquial a hermandad de penitencia, de acuerdo con el decreto recibido en noviembre del Obispado. Esperan ir dando los pasos que consolide el proyecto en la Barriada del Higueral, por lo que por ahora no van a solicitar su ingreso en el Consejo de Hermandades, aunque sí esperan mantener relaciones y participación en los actos que la institución cofrade organice, como así se lo ha anunciado la junta del Consejo en una reciente reunión.

Igualmente, va buscando su sitio la Asociación de Nuestro Padre Jesús de la Bendición y Nuestra Señora del Dulce Nombre de la Paz, que en los dos últimos años ha salido el Sábado de Pasión de El Higueral y ya están acogidos en la parroquia de San Rafael Arcángel. Iglesia que se está convirtiendo de acogida cofrade y en la que ya se encuentra también la Santísima Trinidad.

La que pone el broche final a la Semana Santa de mi ciudad es la procesión del Domingo de Resurrección por la mañana cuando Hermandad de la Sagrada Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo y María Santísima de la Luz sale a la calle. La Hermandad del Resucitado es una de las corporaciones más jóvenes de la ciudad. Esta hermandad de gloria encuentra sus raíces en el año 1996, en el barrio de Verdeluz, aunque se erigen de forma provisional en la Parroquia del Pilar, en el barrio de la Hispanidad. La primera salida procesional fue en 2003 desde la Capilla de la Hermandad del Cautivo. Para aquella ocasión, el Señor Resucitado realizó su salida procesional del Domingo de Resurrección en un sencillo paso, pequeño y sin dorar, al que se le añadieron unos candelabros. Posteriormente, la Hermandad del Resucitado empezaría a salir de la Parroquia del Pilar, como lo hace actualmente.
Ambas imágenes titulares son obras de Elias Rodriguez Picón. En cuanto a los pasos, solo contamos con el de misterio y, el cual, se encuentra en proceso siguiendo el boceto de Francisco Pineda.

Laura Yáñez Sancho.
Twitter: @itslaurayanez
Instagram: @itlaura_

jueves, 23 de abril de 2020

Madrugá y Viernes Santo en Huelva

Llegamos a la recta final de los artículos sobre la Semana Santa onubense. En texto de hoy vamos hablar de la Madrugá y el Viernes Santo.
La Madruga en Huelva ha pasado por muchas etapas. Hubo épocas en las que procesionaron más de una hermandad pero algunas de ellas cambiaron sus días de salida como la Hermandad del Perdón que actualmente procesiona el lunes santo, y la Hermandad de la Misericordia, en este caso el jueves santo. La tradición onubense dicta que la cofradía por excelencia de la Madrugá, y la única que sigue estando, sea la Muy Antigua, Venerable y Real Hermandad de Penitencia y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Santa Cruz en Jerusalén, María Santísima de la Amargura, San Juan Evangelista y San Francisco de Paula que, a las 04:00h abre las puertas del templo.
Su fundación se remonta a 1583 cuando la Orden de los Mínimos erige su convento y se funda la Hermandad del Nazareno. Allí permanece hasta la Desamortización del siglo XIX, cuando se traslada a su sede actual, la Concepción, ocupando una capilla en propiedad donada por la familia Trianes. Procesionaba con cuatro pasos: Jesús Nazareno, La Virgen, la Verónica y San Juan, celebrándose el sermón del Viernes Santo en la plaza de San Pedro. A finales del XIX, se deja de realizar este sermón. La Virgen de la Amargura se incorpora en 1913 a la estación de penitencia. En la Guerra Civil, pierde todo su patrimonio. El 21 de julio de 1937, en la iglesia de la Milagrosa, debido al cierre de la Concepción, se bendice la nueva imagen de la Amargura, de Ramón Chaveli. Al año siguiente, el 19 de marzo y en el atrio de la Concepción, se bendice la nueva imagen del Señor, también del mismo autor. En 1950, la capilla sufre un incendio fortuito y la imagen del Nazareno es destruida. Sebastián Santos realiza la nueva imagen. En 1983, el Ayuntamiento de Huelva concede la Medalla de la Ciudad al Nazareno y es nombrado Concejal Perpetuo.
En cuanto a los pasos, el de misterio es obra de los Hnos. Caballeros, tallado entre 2003 y 2005. En las esquinas lleva cuatro faroles realizados de Jesús Domínguez. Dispone también de ángeles portando elementos de la pasión, de Luis Ortega Brú. Se distribuyen varias cartelas en bulto policromadas de Carlos Valle y Fernando Aguado. Por otro lado, el palio, las bambalinas exteriores de Juan Manuel Rodríguez Ojeda. El interior y el techo de palio son de los talleres de Fernández y Enríquez de Brenes. El juego de jarras y la peana tienen firma de Jesús Domínguez y los respiraderos, varales y candelabros de cola son obra de Ramón León Peñuelas. Los faroles entrevarales se utilizaron para alumbrar el Crucificado que presidió la misa del Papa San Juan Pablo II en su visita a Huelva.


Cambiando de jornada, pasamos al Viernes Santo. Como cada día en la ciudad, procesionan cuatro cofradías, en este caso, la primera es la Hermandad de Penitencia y Cofradía de Nazarenos del Sagrado Descendimiento de Nuestro Señor Jesucristo, Nuestra Señora del Calvario, San Juan Evangelista y María Santísima en la Resignación de sus Dolores. La hermandad es fruto de la idea de un grupo de funcionarios del Ayto. de Huelva. El secretario del consistorio, Pedro Azcárate Montiel, solicita en 1951 permiso al Arcipreste para constituir una cofradía en San Pedro, que es aprobada ese mismo año por el Arzobispo de Sevilla. En 1952, Antonio León Ortega realiza las imágenes del Descendimiento basadas en un boceto del pintor Policarpo Domínguez de Guzmán, presentándose en este primer año a Nicodemo, José de Arimatea y María Stma. de la Resignación.
En 1953 se concluye el conjunto escultórico con las imágenes de la Magdalena, San Juan Evangelista y la Virgen del Calvario, pasando la Virgen de la Resignación a un segundo paso en el que procesiona sola y mirando a la cruz. En 1975 se estrena el nuevo paso de palio para la Resignación y se restaura el rostro de la dolorosa por su propio autor, bajándole la mirada y dulcificándola.
Si nos centramos en los pasos, el paso del Descendimiento es una obra de estilo neobarroco tallado por Ángel de la Feria Ruiz (1977). Candelabros de guardabrisas y cartelas de los Hermanos Delgado y medallones de Joaquín Osorio. Fue adquirido a la Hermandad del Cerro (2000). En cuanto al paso de palio, se encuentra en proceso y posee bordados de Josefa Maya bajo diseño de Enrique Bendala. Respiraderos y candelería de Talleres Angulo de Lucena, varales de Manuel Seco Velasco y faroles de cola realizados por Emilio Méndez (2010).


La segunda cofradía del viernes es la Ilustre Hermandad de Penitencia y Cofradía de Apostolado del Santísimo Cristo de la Fe y Nuestra Señora de la Caridad. En 1988, se crea la asociación parroquial Santísimo Cristo de la Fe y Santa María Madre de la Iglesia en sus Dolores, una agrupación de fieles de la parroquia del barrio de Viaplana que nace con el objetivo de fundar una hermandad de penitencia con el crucificado que preside el templo, una obra de León Ortega de 1975. El 5 de diciembre del 88, se aprueban los estatutos de la cofradía realizando en la cuaresma del 89 el primer vía crucis por las calles de la feligresía. En 1990, se encarga la Virgen, que a iniciativa de su autor, José Méndez, cambia el nombre de su advocación, pasando a denominarse de la Caridad. En 1991, se realiza la primera Estación de Penitencia con el Cristo de la Fe, incorporándose el paso de palio en la Semana Santa de 1995.
El paso actual está en proceso de culminación con el dorado de su canastilla y respiraderos. Es obra de Joaquín Pineda, de estilo neobarroco, del año 2004. La Virgen de la Caridad procesiona en un palio de terciopleo burdeos. Posee orfebrería de Ramón León Peñuelas, destaca su candelería que data de 1995. La peana es obra de Hijos de Juan Fernández. Dispone de un relicario de la beata María Pilar Izquierdo, realizado por los Talleres Villarreal.



La tercera es la  Muy Antigua, Real e Ilustre Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias, Santo Entierro de Cristo y Soledad de María. El origen se pierde en el tiempo. Las primeras referencias la sitúan en 1572, en un documento hallado por el historiador José Manuel Arroyo. En 1573 se tiene constancia de la Estación de Penitencia de la cofradía. En el siglo XVIII adquiere un notable auge, convirtiéndose en la cofradía de la aristocracia local lo que le permite poseer un gran patrimonio, reformando la ermita de la Soledad. En este lugar permanecen hasta 1854 cuando se trasladan a San Pedro por cambiar las funciones de la ermita a hospital, ante la epidemia de cólera. En este siglo el cortejo se compone del paso de las Angustias, una obra de Francisco de Gándara del siglo XVI, el paso de la urna y un sencillo palio que procesionaba a la Virgen de la Soledad. En 1917 se sustituye la urna por un paso de misterio que representa a los santos varones deponiendo en cuerpo del Señor en el sepulcro. En 1919, Rodríguez Ojeda realiza un nuevo palio bordado en oro sobre terciopelo negro. En la Guerra Civil pierde todo su patrimonio salvándose solamente la cabeza del Yacente. En 1943 se reorganiza. En 1995 se restaura la ermita de la Soledad y regresan a su Sede.
Las imágenes titúlales marianas son obra de Leon Ortega, mientras que el señor conserva la cabeza primitiva peo cuyo cuerpo es obra del mismo autor.  El paso de misterio es obra de Manuel González en 1945, ha sido sometido a una profunda remodelación por el taller de Daniel Sánchez, con el añadido de cuatro faroles en sus esquinas y una considerable ampliación de sus dimensiones. El paso de Cristo es obra de talleres de Antonio Ibáñez, se encuentra en proceso de dorado. Urna obra de Alfonso Yáñez Columé de 1984, con dorados de los talleres sevillanos de Manuel Calvo Camacho. El Palio se encuentra en proceso de ejecución de bordados. La bambalina frontal, el faldón y los respiraderos son obra del taller de Jesús Rosado, bajo la recuperación del diseño del Palio original de Juan Manuel Rodríguez Ojeda realizado por Rafael de Rueda.

La última es la Real e Ilustre Hermandad de Penitencia y Cofradía de Nazarenos de Nuestra Señora en Su Soledad. El origen de la Hermandad del Silencio se encuentra en el siglo XIX, cuando la Hermandad de los Dolores y Vera+Cruz organizaba una tradicional procesión con una Virgen sola, conocida como la del Silencio. Con los desafortunados sucesos del 36 y el incendio de la Concepción se pierde dicha tradición, haciendo que Tomás Domínguez y su esposa donaran una imagen al párroco de la Concepción, que quedó temporalmente albergada en la Milagrosa hasta que el templo se reconstruyera. La primera salida procesional de la imagen se produce en la madrugada de 1937, sustituyendo a la Virgen de la Amargura desaparecida, acompañando a un cuadro con la imagen pictórica del Nazareno. Posteriormente, la Hermandad del Nazareno crea una organización dentro de la cofradía dedicada a Ntra. Sra. de la Amargura en su Soledad. En 1944, la cofradía de la Soledad se constituye como hermandad de penitencia independiente de la del Nazareno, de la que se inscriben numerosos jóvenes. El carácter sobrio de la cofradía hizo que se le conociera como la Hermandad del Silencio.
La imagen titula es de autoría anónima, si bien la historiografía parece estar próxima a cerrar el círculo, situándola a finales del siglo XVII atribuyéndose al imaginero antequerano Antonio del Castillo. Fue restaurada en dos ocasiones por Antonio León Ortega en 1939 y 1942, la primera para adaptarla procesionalmente y la segunda para hacerlo a los gustos de la escuela sevillana; la última restauración a la que fue sometida fue en el bienio de 1999-2000 por Francisco Borrego. De igual modo, la autoría del paso es incierta, fue tallado en 1944 con trazas muy clásicas, siendo además el primero en llevar maniguetas en Huelva. Se cree salido del taller de Juan Pérez Calvo en Sevilla, ratificado por testimonios de antiguos hermanos de la cofradía. Se encuentra iluminado por seis candelabros de guardabrisas, de cinco luces los cuatro de los ángulos y de tres los de los costeros, fueron realizados por Luis Barrio con trazas románticas siendo de los llamados de palmas. Los respiraderos poseen artísticas cartelas pictóricas donde se aprecian diversas escenas de la Pasión. El manto es de terciopelo negro tachonado por las armas del Reino de España: castillos, leones, granadas, y lises borbónicas efectuado por el taller de Esperanza Elena Caro en 1945, al que se le añadió la rica guardilla bordada en oro a gran realce fechada en el siglo XVIII, en lo que son los bordados más antiguos de nuestra Semana Santa. Son los enseres más destacados del patrimonio de la cofradía, a excepción de la imagen.

Laura Yáñez Sancho.
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miércoles, 22 de abril de 2020

Curiosidades de las Cofradías de Granada en la II República

La Segunda República fue un periodo demasiado negro en la historia de las cofradías. La Constitución de 1931 estableció una separación entre la Iglesia y el Estado, y las contiguas crisis y falta de hermanos hicieron que el presupuesto en la mayoría de cofradía menguara. Además de que, en este periodo se prohibieron las procesiones y las prácticas religiosas se limitaban al interior de las iglesias.

En 1933 hacía dos años que no se veían por las calles de Granada procesiones, y no se verían hasta 1935, sin saber claro está que ese año a causa de la Guerra Civil tampoco saldrían. En aquel año de 1933, días antes de Pascua, el gobernador de Granada aseguró a la prensa que había recibido un telegrama del Gobierno que avisaba de la derogación del artículo 17 del Reglamento de Espectáculos, y que finalmente aquel año podrían celebrarse desfiles de miércoles a viernes. Pero no fue así, y un año más la ceremonia por parte de las cofradías se limitó a convocar a sus hermanos a actos como la función de palmas del Domingo de Ramos, los oficios  en templos como el Perpetuo Socorro, las adoraciones nocturnas del Viernes Santo o el acompañamiento a la cofradía del Silencio en su Quinario.

Hasta 1931, eran doce las hermandades que desfilaban por las calles de Granada. Era muy conocida la Hermandad del Santo Entierro, celebrando su estación de penitencia en plena tarde del Viernes Santo, con un desfile de guardias municipales de gala, nazarenos a sueldo, personal de sacristías, representantes del clero y autoridades que seguían a los penitentes. Cada año se nombraba una comisión para organizar la procesión que, para sufragar gastos, recorrían los barrios, casa por casa, en busca de donativos. Un año el dinero recaudado fue tan poco, que estuvo a punto de suspenderse la procesión. Pero José Messeguer, arzobispo de Granada, puso todo su empeño en que esto no ocurriera y organizó a una antigua hermandad que celebraba un vía
crucis por el Albaicín y que dio lugar, en el año 1917 a la albaicinera hermandad del Vía Crucis. Salía el Domingo de Ramos de la iglesia del Salvador y subía por las tortuosas calles del barrio para alcanzar al amanecer la ermita de San Miguel.

Y es que, como en ese tiempo el dinero escaseaba, esos mismos cofrades del Vía Crucis tenían otra procesión el Martes Santo en la que recorrían las calles más modernas de la capital. Desfilaban las mismas imágenes, la de Jesús con la cruz a cuestas y la de la Virgen. Tapices de Garrigues habían sido previamente colocados en lugares estratégicos para rezar las estaciones.

Pero un año, uno de aquellos tapices se colocó en el edificio del Gobierno Civil, y al llegar la procesión, una comisión de su Junta de Gobierno subió a pedir la libertar de un preso. Después el cortejo se detenía en la calle de la Cárcel, ante la prisión provincial, y el Hermano Mayor exhibía la orden de libertad del elegido que, vestido con túnica y capirote, acompañaba a la procesión hasta la iglesia del Salvador.

En alguna ocasión, el Vía Crucis realizó una ceremonia de encuentro de Jesús con su Madre en el camino del Calvario, una ceremonia que dio origen a la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y Descendimiento del Señor. En 1935, año en el que las procesiones volvieron a la calle en Semana Santa, la Federación de Cofradías contrató a la banda de trompetas de Artillería y a la del Regimiento de Infantería y a cinco cantaores de saetas de «primera fila» para dar brillantez a los desfiles. Procesionaron el Lunes Santo, la Santa Cena y el Rescate; Martes, Vía Crucis y Rosario; el Miércoles, la Humildad y la Esperanza; el Jueves, Santa María de la Alhambra y el Cristo de la Expiración; y el Viernes, la Soledad, Santo Entierro, y el Descendimiento. A partir de 1940  se recuperó definitivamente la celebración de la Semana Santa, hasta la fecha, que luce más bonita que nunca.

María Orellana Cózar.
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martes, 21 de abril de 2020

Miércoles y Jueves Santo en Huelva

Tras el paréntesis de Semana Santa, vuelvo a hablaros de los datos más relevantes de la Semana Santa de Huelva. Esta vez, voy a hablaros de dos de los días más bonitos: Miércoles y Jueves Santo.

El Miércoles Santo es considerado en Huelva como el día grande. Es el día en que salen la Hermandad de la Esperanza y de la Victoria, pero además hay dos hermandades que, a pesar de su juventud, presentan un proyecto de hermandad y un patrimonio digno de admirar.

Empezando por el Miércoles Santo, en primer lugar tenemos que hablar de la Carmelita Hermandad y Cofradía de Penitencia de Nuestro Padre Jesús del Prendimiento Traicionado por Judas y María Santísima de la Estrella. La hermandad se forma gracias a unos jóvenes del barrio del Carmen que llevan al párroco la idea de fundar una cofradía en el año 1987, ilusión que daría forma en 1989 con la aprobación de los estatutos y que se vería ya en la calle en 1992. La idea representación iconográfica es la de Jesús prendido por la tradición de Judas en el Huerto de los Olivos.
La autoría de ambas imágenes titulares pertenece a José Manuel Bonilla y fueron realizadas en 1989 y 2001 respectivamente. El paso de misterio representa la continua lucha entre el bien y el mal, con la escenificación de numerosos dragones y arcángeles. De estilo neobarroco y tintado en madera oscura, obra de Joaquín y Francisco pineda entre el 2000 y el 2004.
 Por su parte, en la canastilla se pueden contemplar las cartelas en las que podemos ver los escudos de la hermandad, de la orden carmelita, de la Hermandad del Calvario, como madrina, así como el escudo de la diócesis. Lo símbolos cristianos están muy presentes en toda la canastilla pudiendo observar el amor De Dios en la figura del Pelícano, la lenta agobia de Cristo en el caracol y la resurrección en el Fénix.
El paso de Palio no está realizado aun pero cuentan con un proyecto de palio muy ambicioso obra del taller de Ramon Leon Peñuela y del cual ya tienen varias piezas.

La segunda cofradía de este día es la Cofradía de la Santa Cruz, Santo Sudario de Nuestro Señor Jesús de la Providencia y María Santísima Madre de Gracia. El germen de esta cofradía se encuentra en la tertulia cultural cofrade 'El Penitente', que comenzó en 1988 con la idea de fundar una cofradía. Esta tertulia estaba compuesta por jóvenes cofrades con sede en la parroquia de la Purísima Concepción. Este grupo tendría un período de inacción y en 1998 volverían a formalizar aquel proyecto, ya en la Catedral, aunque fue definitivamente en la parroquia de Santiago Apóstol donde se fundaría en el año 2001. En 2005 saldría por las calles del Molino de la Vega y no sería hasta 2012 cuando llegaría a hacer estación de penitencia hasta la Concepción. En 2015 dejaron su sede de Santiago Apóstol para erigirse en la parroquia de la Concepción. Desde el principio han basado su patrimonio en elementos arquitectónicos de la ciudad.
La iconografía no muestra a Jesús que ha sido descendido de la Cruz y Nicodemo, junto a María Salomé y María Cleofás, procede a depositarlo en el Sudario para su traslado al Sepulcro, mientras la Virgen es confortada por San Juan y la Magdalena ante una Cruz ya vacía de la que pende el Santo Sudario. La autoría de las imágenes pertenecen a Mario Moya en el caso de la imagen de Cristo y las imágenes secundarias exceptuando la imagen de San Juan que pertenece a Elias Rodriguez Picón al igual que la imagen de María.
El Paso está en proceso de ejecución. El diseño es de Javier Sánchez de los Reyes y está inspirado en el púlpito de la Catedral de la Merced, de estilo tardomanierista. El proceso de talla está siendo ejecutado por Francisco Verdugo, con pinturas de Antonio Díaz Arnido, que representa la Historia de la Invención de la Santa Cruz. Los faroles del Paso son de Cristóbal Ángulo y están influenciados en las farolas del pórtico del Ayuntamiento de Huelva.

La Real, Antigua, Ilustre y Fervorosa Hermandad del Sagrado Corazón de Jesús, y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Humildad Despreciado de Herodes, María Santísima de la Victoria Coronada y San Juan Evangelista, es la tercera cofradía en pasar por la carrera oficial en la jornada del Miércoles Santo. La fundación de la corporación se da por el estado en que se encontraba la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús tras la Guerra Civil, por el incendio que sufrió en 1936 y los efectos que esto provocó en la feligresía, movió a un grupo de onubenses a constituir una hermandad que ayudara a levantarla espiritual y materialmente. En 1939 se reúnen por primera vez y adoptan como misterio el pasaje evangélico en que Herodes deprecia al Divino Maestro, al que los reunidos invocan como Ntro. Padre Jesús de la Humildad. Quedó erigida canónicamente el 5 de mayo de 1941. Joaquín Gómez del Castillo fue el encargado de realizar la primera imagen de la Virgen, bendecida en la capilla de las Teresianas. La primera salida de la cofradía tuvo lugar el 9 de abril de 1941. El 1 de abril de 1953 la imagen de la Victoria sufrió un incendio en su salida procesional con daños irreparables. En 1997 el Ayto. de Huelva concedió a la Victoria la Medalla de Oro de la ciudad. El 5 de mayo de 2012 sería Coronada Canónicamente.
El misterio representa el momento del desprecio de Herodes. La imagen de Nuestro Padre Jesús de la Humildad es obra de Antonio León Ortega, mientras que la Imagen de la Victoria es obra de Luis Álvarez Duarte. Actualmente el paso de misterio se encuentra en proceso, se trata de un diseño de Javier Sánchez de los Reyes y ha sido ejecutado por los Hermanos Caballero. Por otro lado, el paso de palio cuenta con bordados realizados por el taller de Elena Caro entre 1950 y 1953, varales de Jesús Domínguez (1954). Del mismo autor son los respiraderos, con cartelas con escenas de la vida de Cristo (1965- 1971), peana (1955), jarras, violeteras (1955) y candelabros de cola (1958). Faldones obra del taller de los Herederos de Elena Caro de 2012, bajo diseño de Juan Robles. Manto procesional confeccionado por el Convento de Santa Isabel de Sevilla y finalizado en 1990, bajo diseño de Rafael Infante. La corona de oro, donada por el pueblo de Huelva, es con la que fue Coronada Canónicamente en 2012 y realizada por Manuel Valera.

La ultima del Miércoles es la Real e Ilustre Hermandad Sacramental de San Francisco, Pura y Limpia Concepción de Nuestra Señora y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Expiración, María Santísima del Mayor Dolor, San Juan Evangelista y Nuestra Señora de la Esperanza Coronada. La cofradía de San Francisco fue fundada entre 1893 y 1894. El antecedente histórico es una antigua asociación que rendía culto a San Telmo, Patrón de los Mareantes. Sus fundadores y primeros hermanos eran marineros y pescadores del viejo barrio de San Francisco. Su popularidad se extendió por la devoción a la Stma. Virgen del Mayor Dolor, una imagen venerada en San Francisco desde el siglo XVII. Rendía culto también a un antiguo Cristo Crucificado. Ambas imágenes y todo su patrimonio sería destrozado en 1936. La corporación se ve obligada en 1963 a abandonar su sede. De este templo pasará a la catedral, donde permanece hasta 1978. Ese mismo año la cofradía habría de abandonarla también. Las imágenes se recogerían en una humilde vivienda. En 1979, se bendice la nueva capilla y en 1992, la nueva iglesia. El 4 de junio de 1994, se le concede la Medalla de Oro de la ciudad a Ntra. Sra. de la Esperanza, y el 3 de junio del año 2000 sería Coronada Canónicamente.
El paso de misterio nos muestra cómo María, en su Mayor Dolor, mira hacia su hijo en el momento de su muerte, siendo consolada por San Juan Evangelista y María Magdalena. La autoría de las imágenes es variada. En el caso del Cristo la obra pertenece a Ramón Chaveli; la imagen de la Esperanza y Mayor Dolor son obras de Joaquin Gómez Castillo, al igual que la imagen de San Juan, mientras que María Magdalena es obra de Ángel Álvarez. En cuanto a los pasos, el paso de misterio de estilo neobarroco, de perfiles románticos, es obra de Miguel Llacer en 1953 y restaurado y dorado por los Talleres de Nuestra Señora del Carmen en 1983. En cuanto al paso de palio, las bordadas por las Madres Trinitarias en 1940, fueron adquiridas a la Cofradía de San Roque de Sevilla y restauradas en el Taller de Fernández y Enríquez (1993-1994). El techo de palio está bordado por el taller de la Hermandad bajo la dirección de Enrique Bendala Azcárate en el 2000, al igual que el manto, bordado sobre tisú verde (2001-2008). De estilo neorrocalla, posee parte de la orfebrería en plata de ley, con llamador y jarras (2000-2003) de Orfebrería Ramos. La peana y los candelabros de cola son de Jesús Domínguez. Luce la corona de su Coronación Canónica, realizada por Antonio Cuadrado en el año 2000 bajo diseño de Enrique Bendala.


Pasando al Jueves Santo, la primera en salir en esta jornada es la Muy Antigua, Real, Ilustre y Seráfica Hermandad Sacramental de la Purísima Concepción y Archicofradía de Nazarenos de la Santa Vera+Cruz, Sagrada Oración de Nuestro Padre Jesús de La Oración en el Huerto y Ntra. Madre y Sra. de los Dolores Coronada. La cofradía actual es el resultado de la fusión de la Hermandad de la Vera+Cruz, en la que se tiene constancia documentada de su existencia en 1538; y la Hermandad de la Oración en el Huerto (1922) en la Catedral de la Merced. La unión se realiza en 1936, cuando se pierden en el incendio de la Concepción la imagen de la Virgen de los Dolores del siglo XVIII y el Señor de la Oración, obra de Joaquín Bilbao en 1922. Tras los desafortunados hechos, la hermandad encarga dos nuevas imágenes realizadas por Antonio Castillo Lastrucci. Las mismas fueron sustituidas por la actual Dolorosa de Luis Álvarez Duarte, en 1968, y el Señor de la Oración en el Huerto, obra de Luis Ortega Bru, en 1977. La Condesa de Mora Claros estuvo muy vinculada a la cofradía, favoreciendo buena parte de su patrimonio. En 2015, Ntra. Madre y Sra. de los Dolores fue Coronada Canónicamente.
El paso de misterio es obra de José Oliva y culminado por Miguel Hierro. En el paso se encuentran cartelas alegóricas a la pasión y los escudos de la corporación. Por otro lado el paso de palio es uno de los conjuntos más antiguos de nuestra Semana Santa. Posee bordados de principios del siglo XX elaborados por Juan Manuel Rodríguez Ojeda y reformados por Guillermo Carrasquilla en 1957. Sus respiraderos son del siglo XIX y el resto de la orfebrería es obra de Angulo y Manuel de los Ríos. El elemento más notable del palio es sin duda el manto procesional, una obra bordada en hojilla de plata que data de 1905 y que fue confeccionada por Patrocinio Vázquez.

La segunda hermandad del Jueves Santo es la Hermandad de Culto y Apostolado del Dulce Nombre de Jesús y Cofradía de Penitencia del Santo Cristo de la Misericordia, María Santísima de la Concepción y San Juan Evangelista. La cofradía surge de las inquietudes de un grupo de jóvenes agrupados en 1981 en la tertulia cultural cofrade 'El Cirio Apagao', que se comprometen a hacer todo lo posible para restaurar la Iglesia de la Milagrosa, que se encontraba en ruinas. Así, en 1982 reciben las reglas y dan forma a una cofradía de silencio con túnicas de ruán, que se establece provisionalmente en el Convento de las RR.MM. Agustinas, haciendo estación de penitencia en parihuelas desde el templo neogótico, hasta que en 1987 pasa a la Catedral de la Merced. En esta etapa, se bendice a la Virgen de la Concepción y se estrena el paso procesional del Cristo. En 1997, la Hermandad consigue restaurar la Iglesia de la Milagrosa trasladándose hasta su sede canónica en el mes de octubre. En 2004, la cofradía construye su capilla propia en un terreno anexo a la parroquia.
La imagen del Santo Cristo es obra de Gabriel Cuadrado Díaz, mientras que la imagen mariana es obra de Juan Manuel Miñarro. El paso de Cristo es de estilo sobrio con cuatro hachones en las esquinas, tallado por el artista Cayetano Reyes.

La siguiente es la Ilustre y Agustiniana Hermandad del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Nuestra Madre de la Consolación y Correa en sus Dolores. Los Padres Agustinos se afincan en el desamortizado convento de la Victoria en 1900. Allí, el Padre Fray Gilberto Blanco funda una cofradía para inculcar entre los alumnos la devoción a la Virgen bajo la advocación de Consolación en 1916, tomando como titular una imagen existente en el Convento de las Agustinas. En 1921 adquieren las reglas de penitencia y en 1928 se incorpora la imagen de un crucificado agonizante bajo la advocación de la Buena Muerte. Con la proclamación de la II República, el colegio fue suprimido, trasladando su sede canónica a San Pedro, desde donde realizan su Estación de Penitencia hasta 1935. Un año después, en la Guerra Civil, sufren la pérdida de todo su patrimonio. En 1940, la cofradía se reorganiza y se establece en la Concepción adquiriendo dos nuevas imágenes realizadas por el imaginero onubense Joaquín Gómez del Castillo. En 1995, la Hermandad regresa al Convento de las Agustinas. Las imágenes titulares son obras de Gómez del Castillo. El paso es uno de los mejores pasos de nuestra Semana Santa. Fue realizado en caoba traída de la República Dominicana y tallado por Miguel Hierro en 1957. Son muy característicos los ángeles que sujetan los hachones, realizados por Jesús Domínguez. El paso contiene diferentes capillas en orfebrería alusivas al Calvario, Nacimiento, Entrada en Jerusalén, Crucificción y Resurrección, así como las figuras de San Agustín, San Juan Bautista, San Juan Evangelista, San Marcos, San Sebastián, la Virgen de la Cinta y una monja agustina. El paso de la Virgen representa el misterio de María mirando a la cruz sobre un paso de alpaca plateada de estilo renacentista realizada por Ramón León Peñuelas en 1991.

La ultima de la jornada es otra de las hermandades más añejas de la ciudad, la Real, Ilustre, Venerable y Capitular Hermandad Sacramental de Nuestra Señora de la Merced y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de las Cadenas, Santísimo Cristo de Jerusalén y Buen Viaje y María Santísima de los Dolores. No se tiene datación exacta de la fundación de la Hermandad. Las primeras referencias a Ntro. Padre Jesús de las Cadenas y al Cristo de Jerusalén y Buen Viaje datan de 1647 y 1657, respectivamente. Las raíces de la cofradía se encuentran en la orden de la Esclavitud de la Merced, que rendía culto a una imagen de dicha advocación que llegó a la ciudad en 1618. Esta orden quedó transformada en la Venerable Orden Tercera de Siervos de María en el último tercio del siglo XVIII ante la creciente devoción de la Santísima Virgen de los Dolores, a la que se le atribuye un milagro en la sanación de Bernardo Basconcelos, en 1775. En 1862, se reorganiza la Hermandad con el Cristo de las Cadenas y la Dolorosa, y en 1945, se incorpora como titular el Cristo de Jerusalén y Buen Viaje. La cofradía adquiere el carácter sacramental en 1997.
Las imagen de Nuestro Padre Jesús de las Cadenas es una obra anónima del siglo XVII atribuido a la escuela gaditano-genovesa; el Santísimo Cristo de Jerusalén y Buen Viaje es una obra anónima del siglo XVI y la imagen de María Santísima es también una obra anónima del siglo XVIII de la misma escuela que el primero.  El paso de misterio esta realizado en barroco en madera de cedro, tallado por Antonio Ibáñez (2000). Dorado y estofado con cartelas de motivos gloriosos y pasionistas, de Emilio Olmedo. El paso de Cristo el paso más antiguo de nuestra Semana Santa, de José Gil (1913). Posee en los respiraderos pinturas al óleo sobre lienzo con escenas pasionistas. En cuanto al paso de palio, los bordados, tanto bambalinas y techo de palio, como manto y los faldones son realizados por Juan Manuel Rodríguez Ojeda entre los años 1915 y 1924. La orfebrería es de Seco y Ramón León Peñuelas.


Laura Yáñez Sancho.
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