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viernes, 23 de abril de 2021

miércoles, 21 de abril de 2021

Exposición 'IN NOMINE DEI'. Sala 4: Bordado.

Cruz de Guía. F. de Paula Isaura y E. García Armenta, 1857-1952.
Faroles. E. García de Armenta, 1949.
Hdad. de la Quinta Angustia.
Mario Rosales Antequera.
Twitter: @MarioRosales7
Instagram: mario_rosales97

lunes, 19 de abril de 2021

Exposición 'IN NOMINE DEI'. Sala 2: Historia y Escultura Ornamental.

Simpecado. A.Cobos, G.Carrasquilla. S.Santos. 1947.
Ángeles de entrevarales. A.Cobos, M.Seco Velasco. 1951.
Hdad. de la Amargura.
Mario Rosales Antequera.
Twitter: @MarioRosales7
Instagram: mario_rosales97
Andrea Díaz Álvarez.

jueves, 25 de marzo de 2021

miércoles, 1 de abril de 2020

La talla del Crucificado según Ventura Gomez



Nace en Mairena del Alcor (Sevilla), el 12 de noviembre de 1973. Realizó estudios de Educación Primaria, Secundaria y Bachillerato en la localidad.
Desde pequeño tenía admiración por las artes plásticas y con especial predilección a la imaginería. Tras sus estudios de bachillerato, ejerce trabajo en talleres de carpintería en madera y en cerrajería. Realiza para la Hdad. de la Vera-Cruz de Mairena del Alcor dos arcángeles para el paso de la Cruz de Mayo. En 1993 conoce a la persona que sería su maestro, Don Luis Álvarez Duarte. Es en ese mismo año es cuando empieza a recibir enseñanzas por su maestro, por el cual decide dedicarse plenamente a la escultura y a la imaginería. A partir de ese momento simultáneo a su aprendizaje, es cuando comienza a realizar sus primeros encargos. 

Ángel tiruferario.
H. Vera Cruz de M. del Alcor
Ha participado en diversas exposiciones de escultura e imaginería organizadas en su pueblo natal, y también organizadas por el centro de investigación de la imaginería de Espartinas, Olivares, Jaén y en Viena (Austria).

Tiene una multitud de obras realizadas en su localidad, tal y como es la representación iconográfica del misterio de la Hermandad del Cautivo o La Piedad de la Hermandad de Ánimas. En el misterio de la Hermandad del Cautivo del Polígono de San Pablo de Sevilla, labra imágenes secundarias. También ha intervenido en restauraciones, bajo la dirección de Luis Álvarez Duarte, tales como la que realizó con la Virgen de la Esperanza de la Hermandad de la Esperanza de Triana (Sevilla) o la última intervención que tuvo Nuestro Padre Jesús del Gran Poder de la Hermandad del Gran Poder de Sevilla. 

Actualmente, además de su dedicación a la escultura e imaginería, cursa estudios de Historia del Arte en la Universidad de Sevilla.

Haciendo un énfasis en la temática, la Crucifixión de Jesús representa el momento de la muerte de Cristo en el monte Gólgota, en Jerusalén, junto a Dimas y Gestas. Normalmente la pena de muerte era morir por lapidación. En Roma, se realizaba mediante una muerte rápida, como la decapitación. La crucifixión sólo era usada como castigo de muerte en casos excepcionales o extremos. 

A día de hoy sólo existen cuatro tipos de crucificados, románicos, góticos, renacentistas y barrocos. A raíz de ahí surgen el resto de crucificados, neo-góticos, neobarrocos, … 

Para ubicar en un crucificado el periodo al que pertenece se debe de analizar cuatro elementos: la cruz, pudiendo ser cepillada o arbórea; los clavos, donde surgen teorías sobre si tenía 3 clavos o 4 clavos; el sudario, el cual es el elemento más clave para distinguir el periodo. En el Románico, se cubre a Cristo con una sotana, en el Gótico se utiliza el faldellín que le llega hasta las rodillas, en el Renacimiento son sudarios de tamaño reducido y en el Barroco, el sudario se quedaría muy corto, tanto que se reducirá a lo mínimo; y por último, la corona de espinas, la cual puede ser realizada de zarzas, de madera o de cuerda, de donde salen espinas o clavos.

Crucificados según su periodo. 
Cristo en Majestad Batlló
S.XII Románico

Cristo de la Sangre
1/2 sXIV Gótico
Crucificado. Fdo. Pacheco
1614 Renacimiento
Cto. de la Agonía. Juan de Mesa
1626 Barroco
Si bien, vamos a seguir de cerca el procedimiento de uno de los crucificados, concretamente el que realizó para la localidad de Torrent en Valencia. Nos encontramos ante un crucificado de estilo neobarroco, realizado el 27 de marzo de 2010, por el imaginero Ventura Gómez Rodríguez, de la localidad sevillana de Mairena del Alcor.

A día de hoy se encuentra en Torrent (Valencia) y pertenece a la Hermandad de las Siete Palabras (Les Set Paraules).

Es un crucificado que recoge el momento donde Cristo desde el madero pronuncia sus siete últimas palabras, que como bien se recoge en el evangelio de Lucas, 23;46 dice, “Padre en tus manos encomiendo mi espíritu” 

Boceto original presentado por Ventura Gómez Rodríguez para la Hdad. de las Siete Palabras de Torrent (Valencia).

Los materiales a utilizar para la elaboración de la iconografía parten principalmente de la madera, bien de cedro, caoba, ciprés, tilo y pino. 

La madera utilizada en ese cristo es el cedro procedente de Brasil, compradas en un almacén de Carmona pero vienen desde Sudamérica. Son maderas tropicales, son madera nobles, caras (un metro cúbico saldría algo más de dos mil euros), cómodas de trabajar, dúctiles, estables a efectos de humedad, de dilatación y contracción, repelentes a efectos xilófagos. 

Al ser mejor material, resulta más duradero, no se pica, más resistente al tiempo.

Para la preparación de la policromía se utiliza materiales como el sulfato de cal y cola animal. La cola animal proviene de los pellejos de los animales, por ejemplo del cartílago de conejo. Todo esto se mezcla, en primer lugar la cola se disuelve al “baño María” y posteriormente se mezcla con el sulfato de cal. Todo aplicado, se le añade varias capas de pintura, y se va a empezar a realizar los primeros detalles, como la sangre de Cristo o las lagrimas. Encima de esto se concluye con las patinas, la cual se va a contrarrestar mediante trapos, oscureciendo y aclarando las partes.

Para el desbaste de la madera utiliza las gubias, la cual es una herramienta de corte, raspines, escofinas, lijas.

Respecto a la técnica, según comenta el imaginero, la más común de la talla en madera, buscando a veces el realismo mediante ropajes auténticos o postizos.

Se realiza un busto, normalmente modelado en barro, como vemos en las siguientes imágenes, para así tenerlo como modelo, de cara a la realización de la obra.

Colocación y fijación del bloque de madera de la cabeza, ya tallada, en el bloque de madera del cuerpo.

Se añaden varias capas de pinturas y se van realizan detalles como las llagas, el discurrir de la sangre por el cuerpo, el hueco de los clavos.

Tras aplicar todas las capas de pintura, se le añade las pátinas y así se consigue un tono de piel algo más morena. Para contrarrestar se va quitando mediante trapos. La pátina es un proceso para armonizar las tonalidades y realzar y contrastar la morfología de modelado de la obra. También le da tonalidad más fuerte en relación al moreno de la imitación a la piel.
La última fase del proceso sería la realización de los detalles más minuciosos, como las lágrimas realizadas con cristal, al igual que las gotas de sangre que también son de cristal, pestañas, los ojos que son realizados en madera.

Tras haber realizado este largo procedimiento, con el que estuvo trabajando aproximadamente un año, nos vamos centrar un poco en él como persona y artista, recordando la entrevista tomada el 7 de mayo de 2018

Recalca que le gustan mucho los detalles, aunque todo depende del tiempo, pero claro, “le dan mucha calidad y complejidad a la obra.” 

La fuente de inspiración para este crucificado viene influenciada por donde te cultivas, con el método de aprendizaje, en lo que te gusta y después tratar de tener un estilo propio. “Estoy influenciado por mi maestro, don Luis Álvarez Duarte, aunque poco a poco he ido trabajando más propiamente.” 




La estética de los crucificados a la que él se inclina viene siendo desde una base real, al hecho de buscar la belleza y la atracción a un público, es decir, “… que lo que tú hagas tenga un lenguaje artístico. En este caso sería la sensibilidad en conexión, tocamos la imaginería, donde buscamos para el creyente o para las personas que creen ese vínculo con la fe. Entonces, influenciado en la belleza de la escultura como que sobrecoja el dolor, en este caso de una forma bella. Valoro mucho los conceptos muy realistas, pero no es lo que yo busco, ni quiero.” 

Haciendo una breve referencia sobre la ubicación de su crucificado, cuenta que en Valencia hay una corriente más levantina, del estilo de Salzillo. “No hay tanta diferencia entre nuestras imágenes y las de allí, aunque quizás el dolor sea más dulcificado en Andalucía y allí más dramático.”

Tiene una cierta admiración hacia Miguel Ángel. “Recuerdo cuando estuve en la Casa Buonarroti en Florencia, los modelos realizados por él en barro y terracota de los estudios previos al David, entre otras figuras. Me sobrecogió muchísimo (más técnicamente y no como estudio de la forma del arte) las huellas dactilares de Miguel Ángel en sus obras. Lo admiro bastante.” 

Tiene como propósito seguir dedicándose a esto, ya que es su pasión desde que empezó en este mundo. Le gustaría tener un estudio en Sevilla para así ganar un poco más de aficionados a sus obras. “Lo que he trabajado en Sevilla ha sido todo gracias a su maestro, Luis.”

Ventura Gómez Rodríguez junto a su maestro Don Luís Álvarez Duarte.


Juan Manuel Sánchez Navarro.
Twitter: @jmsancheznav 
Instagram: @jmsancheznav 

miércoles, 25 de marzo de 2020

Un paseo por el legado y vida de Cristóbal Ramos Tello

Nace en Sevilla en el año 1725 y fallece un 11 de agosto del año 1799. Bautizado en la Parroquia de San Isidoro de la misma. Hijo de un mediano escultor, Juan Isidoro Ramos. Su vinculación viene arraigada por su padre, donde comparte taller y empieza a realizar sus primeras trazas. Empieza a trabajar con Benito Hita del Castillo a mediados del siglo XVIII en la Capilla Sacramental de la Iglesia de Santa Catalina, recientemente restaurada.
En su trayectoria como profesional, se da un hecho histórico fundamental en la ciudad de Sevilla, la Ilustración. Hay que tener en cuenta, que en el momento que se da un proceso de cambio de mentalidad, se van a suceder numerosas disputas. En dicha etapa se dieron cambios en la Semana Santa tras el impacto que dejó el Barroco. Se dieron numerosos enfrentamientos entre las mismas Hermandades de la ciudad de Sevilla y el poder civil e incluso el poder religioso, el cual fue el caso de la Hermandad de los Negros (Sevilla)

“Prueba de ello es la negativa de varias cofradías a cambiar su itinerario para pasar por el balcón principal del Palacio Arzobispal, lo cual produjo un episodio hilarante protagonizado por los cofrades de la Hermandad de los Negros …”
[PASTOR, Álvaro; ROBLES, Francisco; ROLDÁN, Manuel Jesús, Historia General de la Semana Santa de Sevilla, 2019.]

Las cofradías querían mantener su estilo y forma de discurrir por las calles de la ciudad (con flagelantes y disciplinantes), sin embargo, la Iglesia pedía un régimen distinto al habitual, de una forma más correcta de cara al público. De cara a los enfrentamientos con el poder civil, resalta una figura importante en Sevilla, el ilustrado, Pablo de Olavide, que, junto con la ayuda de otros ilustrados, como Jovellanos, intentaron proteger y cobijar a las Hermandades para evitar un mal peor por parte de ese poder.

Cristóbal Ramos, escultor de transición entre el periodo dieciochesco y ese neoclásico impartido en las Academias, crece de forma profesional con modelos inculcados desde una mente barroca, la que cual era la mayormente dada en la ciudad. Junto a Blas Molner, ambos fueron excelentes profesores de escultura de la, hoy, Academia de Bellas de Artes de primera clase de Sevilla (1850) que en su día fue llamada Real Escuela de las Tres Nobles Artes (1778), dirigida por Francisco de Bruna. Dicha última Academia, estaba sometida a los cánones, proporciones y estilos dados desde la Monarquía. Entre sus discípulos podemos hacer mención con total consideración a Juan de Astorga.

Entre sus mecenas, destacamos principalmente a la Iglesia y a las Hermandades, con el encargo de numerosas obras, principalmente marianas las cuales atemperan la tradición anterior, con composiciones más serenas e imágenes melancólicas, con la aplicación del estofado y del uso de vestiduras con telas encoladas y con un perfecto uso de las mismas. En la realización de las mismas, tuvo que influenciarse en obras del pleno barroco, tales como la obra de la Virgen de la Antigua y Siete de Dolores, realizada por Pedro Roldán en 1650, el cual, deduzco, que se apoyó en modelos de la escuela vallisoletana.


En el primer cuarto de la segunda mitad del siglo XVIII, realiza la Virgen Dolorosa, cuya advocación era Virgen del Mayor Dolor cuando, según se dice, fue encargada en 1764 para el altar mayor de la enfermería nueva del Convento de Capuchinos de Sevilla. Actualmente se conserva en el Museo Nacional de Escultura en Valladolid. De gran similitud a la Virgen de las Aguas de la Hermandad del Museo de Sevilla. Viendo su rostro, podemos ver una carnosidad en su rostro, sonrojo de las mejillas, ojos grandes con mirada fija, se muestra una mujer madura, presenta los rasgos habituales del escultor. Es una imagen de talla completa, totalmente policromada con un rico estofado, utilizando colores como el ocre, el rojo intenso y el azul. Mide unos 84,50 centímetros y se presenta de forma arrodillada en actitud orante.



Se le atribuye la anterior Virgen de la Concepción de la Hermandad del Silencio de Sevilla, la cual estaba fechada en 1752. Hoy día, se encuentra casa del anterior hermano mayor de la Cofradía de la misma en la calle San Vicente de Sevilla. Presenta un ropaje similar a la anterior imagen mariana vista, boca semiabierta y las cejas finas y alargadas. También realiza la iconografía de San Juan Evangelista para la misma Hermandad.



Realiza la talla de Jovellanos de 1770, del Museo Nacional de Artes Decorativas de Madrid y la iconografía sedente de San José con Niño entre 1770 y 1780 de la Colección Marroco en Sevilla.



… clara la relación directa entre la iconografía empleada para la representación de san José y los planteamientos políticos ilustrados que emanan del retrato de Jovellanos. 

[MARTINEZ LARA, Pedro Manuel; DE LA TORRE AMERIGHI, Iván, Una escultura desconocida de Cristóbal Ramos (1725-1799). Iconografía, uso artístico y mentalidad ilustrada a propósito de una imagen de San José con Niño.]

En 1772, labra la imagen de Nuestra Señora de las Aguas para la Hermandad del Museo de Sevilla. Una imagen, de iconología orante, de rodillas y con las manos cruzadas. Ha tenido intervenciones de Manuel Gutiérrez Reyes-Cano en 1880; Infantes Reina le hizo unas nuevas manos y le colocó un candelero para ponerla en pie en 1922, pese ya haber salido bajo un palio, sostenido por varales de madera, pintados y dorados, en 1829; Sebastián Santos la restaura en 1962; y en el 2000 Francisco Berlanga, siendo ésta la última intervención.
Presenta los rasgos de una mujer madura, muy habitual en la Escuela Castellana, con esa mirada fuerte y elevada. Presenta una gran afinidad con la Virgen Dolorosa que se encuentra en el Museo Nacional de Escultura en Valladolid. Ambas casi comparten la misma mirada y ese tratamiento de las cejas. Hoy día, sale de forma procesional en la tarde del Lunes Santo.


Realiza la Virgen del Carmen, perteneciente a la iglesia del Santo Ángel de Sevilla entre los años 1760 y 1780. Realizada en terracota y con las telas encoladas. Según su representación iconográfica, se nos asemeja mucho a las composiciones pictóricas renacentistas del mismo Rafael o incluso a la composición escultórica de la Madonna de Brujas de Miguel Ángel. El conjunto muestra ternura y dulzura en el rostro de María, con esa barbilla pronunciada con el hoyuelo en la parte central y las cejas habituales del mismo, muy finas y alargadas.


La Virgen del Rosario, 1787. Situada en la Capilla de Montserrat de Sevilla. Realizada en pasta de madera. Imagen de talla completa, con un perfecto tratamiento del estofado y de los pliegues. Junto a ella, aparece el Niño con actitud de bendecir al pueblo. Se le da culto en el lado del evangelio de la capilla citada. En su momento perteneció a la Hermandad del Rosario del Convento de San Pablo, la cual a día de hoy ha desaparecido. La misma Hermandad encargó en el mismo año otra iconografía de la Virgen del Rosario, que, a diferencia de la anterior, ésta era de candelero. Guarda una gran similitud en la forma de su rostro con la Virgen del Rosario de San Vicente o con la Virgen de la Carmen de la Iglesia del Santo Ángel. Hoy día, se encuentra bajo la custodia de la Real Cofradía Sacramental de la Iglesia de la Magdalena de Sevilla.

Realiza en 1794 una iconografía de la Inmaculada Concepción de María en barro cocido y policromado. Ha tenido una restauración en 1985, por José Rodríguez Rivero-Carrera, el cual le aplicas unas nuevas manos en actitud orante, extendidas hacia adelante. Es una obra que hizo para la Hermandad de Nuestra Señora de la Pura y Limpia Concepción y Arcángel San Rafael, entonces radicaba en el Convento de Regina Angelorum, actual calle Regina. En 1815 se fusionó con la Hermandad Sacramental de la Iglesia de San Martín, debido al cierre del Convento de Regina provocado por la invasión francesa. A día de hoy pertenece a la Imperial Hermandad Sacramental de la Sagrada Lanzada de Sevilla, e incluso es la misma Hermandad la que le da culto, celebrando una solemne función cada 8 de diciembre, con motivo de la festividad de la Inmaculada. Posee las facciones del ideal femenino de Cristóbal Ramos, con la boca pequeña y semiabierta, hoyuelo en la barbilla y el sonrojo de las mejillas. Al ser una obra de candelero, no posee telas encoladas, presenta unos ajuares con colores concepcionistas.

La última imagen que realiza Cristóbal Ramos reside en la Escuela de Cristo de Sevilla, la cual es la Virgen de Consolatrix y Aflictorum, 1798. Presenta una obra con las características habituales ya habladas anteriormente, como la de la Virgen Dolorosa de Valladolid o la primitiva Virgen de la Concepción de la Hermandad del Silencio de Sevilla. Está ubicada de forma que, junto al Cristo del Calvario, obra de Juan de Astorga, formando un Stabat Mater. En el mismo lugar, encontramos también un conjunto iconográfico donde aparece María, José y El Niño, en el momento del Nacimiento de Cristo, que, el mismo, realiza en terracota en 1798.

En la Parroquia de San Vicente de Sevilla, radica la iconografía de la Virgen del Rosario, obra de Cristóbal Ramos, del siglo XVIII, pero de fecha desconocida. Realizada en madera, presenta una túnica estofada. La cabeza la tiene un poco inclinada hacia la izquierda como si estuviera hablando con hijo, el cual se presenta en el bazo derecho de su madre.


Conjunto escultórico del misterio de La Piedad (s. XVIII), ubicado a los pies de la nave del evangelio de la Parroquia de San Idelfonso en Sevilla. Es una obra de pequeño formato, de unos 60 centímetros, aun así, presenta unas calidades artísticas extremas, la figura mariana posee una mirada fija en Cristo, el cual yace sobre su regazo y presenta un realismo, bien en la flácida musculatura y en el tratamiento de los pliegues del perizonium o paño de pureza. La composición está flanqueada por dos afligidos querubines. En 2016 fue restaurada por los restauradores Alejandro Cascajares y Manuel Ballesteros Rodríguez. Desconozco la inspiración que tuvo para la realización de dicho conjunto, aunque guarda un cierto parecido con La Piedad en 1564, obra pictórica en óleo sobre tabla, realizada por Luis de Vargas para la Iglesia de Santa María la Blanca de Sevilla, con la marcada diagonal del Señor.


Se le atribuye la Virgen del Carmen de Calatrava. Sevilla, fechada a mitad del siglo XVIII, ya que a la Hermandad del Carmen de Calatrava llegó en 1752. Es una imagen de talla completa, posee los rasgos habituales del mismo, con ese sonrojo en las mejillas, y el perfecto tratamiento de las telas encoladas y un rico estofado. Sobre su mano derecha posee un escapulario, habitual de la Orden Carmelita. A día de hoy, tiene su salida procesional en la segunda mitad del mes de julio.

Se le atribuye un crucificado del siglo XVIII que se encontraba en la Capilla de la Antigua de Sevilla (actual Capilla de la Cofradía de Montserrat) la cual se dice que pertenecía a la extinguida Hermandad de la Hermandad de la Antigua y Siete Dolores. En 1850 estuvo cedido a la Hermandad de la Sagrada Lanzada de Sevilla y también salió en precario con la Hermandad de La Hiniesta con motivo del incendio en San Julián.

“Para algunos se trataba del Crucificado que Cristóbal Ramos contrató en 1770 con la Hermandad de la Carretería y que finalmente no pasó a la misma.” 
[ESCUDERO MARCHANTE, José María, Estudio Histórico-Artístico de la Real Hermandad Sacramental de la Sagrada Lanzada, 1995.]


Actualmente, desde el año 1937, la Hermandad de la Vera-Cruz de la localidad sevillana de Mairena del Alcor adquirió la talla de la imagen, el cual salió en aquel entonces con la Hermandad de la Hiniesta, debido al incendio que sufrió la Iglesia de San Román. A día de hoy, el crucificado presenta un nuevo cuerpo realizado por Luís Álvarez Duarte en el año 1992, debido al mal estado del original, aunque la cabeza se mantiene la misma, realizada en terracota.

El original presentaba un sudario escaso y una anatomía desproporcionada, mientras que el rostro presenta una dulzura, sin mostrar apenas sufrimiento. Muestra un curioso mechón que cae de forma zigzagueante en su lado derecho. La iconografía del crucificado representa uno de los últimos momentos de Cristo en el madero, casi en el momento justo de su muerte. Hoy día, sale de forma procesional en la tarde del Viernes Santo con la Hermandad de la Vera-Cruz en la localidad hispalense nombrada.

A finales del siglo XVIII, si bien, trabaja en las esculturas de la Parroquia de Santa Ana en el gaditano pueblo de Algodonales. Realiza la Virgen del Rosario, Cristo de la Buena Muerte, la Virgen Dolorosa, la cual se representa de forma arrodillada, manos entrecruzadas en posición de rezo y de oración, muy habitual en las iconografías marianas ya comentadas. Se le atribuye al igual que la última, la Virgen de la Merced, la cual se encuentra en un retablo de similar estructura al de la Virgen Dolorosa.

Se le atribuye la Inmaculada Concepción de la Capilla de las Doncellas, Catedral de Sevilla, a finales del XVIII. De la misma cronología se le atribuye la Virgen de los Dolores, ubicada en el Retablo de las Ánimas Benditas del Purgatorio en la Iglesia del Divino Salvador de Sevilla, la cual presenta esa disposición arrodillada, de composición al de la dolorosa mencionada ubicada en la Escuela de Cristo. Virgen del Carmen de la Iglesia de San Andrés. Sevilla o la Virgen del Carmen de la Iglesia de Santa Teresa (antiguo convento Carmelita Descalzo) de Espejo en Córdoba.


También trabaja en retablos, tales como en el retablo de San José de la Iglesia de Santa María la Blanca de Sevilla, ubicado en la primera capilla del muro de la epístola, donde en el banco de dicho retablo realiza un Belén de barro, o la iconografía de San José de 1782, ubicada en el retablo del cual tiene mismo nombre, ubicado en la nave de la epístola de la Iglesia del Hospital de la Santa Caridad. Ambas representaciones corresponden al tema de la Infancia de Cristo, siendo este escultor un apasionado de esta iconología.


También se le atribuye las iconografías del retablo de Ánimas que se ubicaba en la desaparecida Parroquia de San Miguel de Sevilla.

Si bien, cabe resaltar, que “… en la desaparecida Parroquia de San Miguel de Sevilla había un retablo de Ánimas.”
[HALCÓN, Fátima. HERRERA, Francisco. RECIO, Álvaro. El Retablo Barroco Sevillano, 2000.]

“… obra de finales del siglo XVIII, en ladrillo cortado y cuyo dibujo e imágenes de barro cocido fueron ejecutados por Cristóbal Ramos.” 
[TASSARA Y GONZÁLEZ, J. Mª., Apuntes para la historia del arte de la revolución de septiembre del año de 1968 en la ciudad de Sevilla, Sevilla, 1919, p, 73.]


*Fotos cogidas de internet y del Archivo del Blog.*
Juan Manuel Sánchez Navarro.
Instagram: @jmsancheznav 
Twitter: @jmsancheznav 

martes, 24 de marzo de 2020

Juan de Astorga Cubero

Juan de Astorga Cubero nace en Archidona (Málaga) en 1779. A los 20 años parte para Sevilla donde se forma como imaginero y escultor en la Real Escuela de las tres Artes Nobles, teniendo como profesor a Cristóbal Ramos. Posteriormente fue profesor (1810) y también director de escultura (1825) de esa misma escuela. 
Es considerado como el artista que realizó algunas de las mejores imágenes de la Virgen Dolorosa. Esculpió numerosas tallas, a las que impregnó de belleza juvenil y rasgos delicados, uniendo con acierto el dolor y la dulzura. 
Fue hermano de la Sacramental de la Parroquia de San Lorenzo, de la Sagrada Lanzada, del Santo Entierro, hermandad en la que ejerció labores en su junta de gobierno, del Amor y del Silencio. 

Es Astorga un artista dotado de un particular estilo, su obra supone uno de los mejores ejemplos del desarrollo del estilo romántico en la imaginería religiosa, sus dolorosas quedan impregnadas de un marcado carácter sereno y bello, como queda demostrado en su primera obra conocida, la Virgen del Buen Fin de la Hdad de la Lanzada, que hiciera en 1810, la cual hizo por qué la antigua titular se perdió en tiempos de la Invasión Francesa (1810). En esta imagen, se ve una belleza exquisita y una finura en las facciones de su rostro, siendo una de las Vírgenes más bellas de Sevilla. 
Juan de Astorga hizo numerosas Vírgenes para Sevilla, tanto dolorosas como letificas, imágenes de Cristo, como el de la Providencia, que se conserva en la Escuela de Cristo de Sevilla, y grupos escultóricos, como el del paso conocido como ‘el Duelo’ de la Hermandad del Santo Entierro, además de ser escultor, escultor o arquitecto de retablos y restaurador. 


En el capítulo de restauraciones, la primera de la que podemos hablar, en 1801 es de una Virgen con el niño en brazos, con la advocación de Virgen del Valle, la cual está en el Santuario del Señor de la Salud, sede de la Hermandad de los Gitanos, a esta imagen como aporta el profesor Roda Peña, se le encarga una ‘remodelación’ de una Virgen con orígenes medievales. Tras esta, el profesor Roda Peña también asegura que, en 1803, restauró a la Virgen del Socorro, de la Hdad. del Amor y a la Virgen de la Victoria de la Hdad. de las Cigarreras, ambas imágenes popularmente atribuidas a Juan de Mesa, a las cuales parece ser que les cambió los ojos por unos de cristal y a la Virgen de la Victoria le puso una cuña en el cuello para rectificar la inclinación de la cabeza, acto muy popular en este momento histórico, para hacer que las dolorosas mirasen más al frente. 


En la Hdad. del Amor, restaura y elabora candeleros nuevos para los Santos Apóstoles (San Pablo y Santiago, San Juan fue vendido en el año 1946) en el año 1803. Al año siguiente hay constancia de que hizo ‘cuatro ciudadanos hebreos’ para el paso de la Sagrada Entrada en Jerusalén, según leemos en un artículo que realizó el profesor Roda Peña.  


En 1810, la Hdad. de la Sagrada Lanzada le encarga a restaurar y rehacer las imágenes de las tres Marías y San Juan Evangelista, las cuales habían quedado destrozadas en los sucesos de 1810, por entonces encontrándose los titulares en la Convento de San Basilio. En este caso, el profesor Roda Peña asegura que, la imagen de María de Cleofás es autoría de él, mientras que a la de María Salomé, le hizo el candelero, a la Magdalena le hizo candelero y manos y al San Juan le realizó un cuerpo nuevo. 

De este mismo año es su primera dolorosa documentada, la Virgen del Buen Fin, titular mariana de la Hdad. de la Lanzada, ya que la titular anterior se perdió en los sucesos de 1810, esta es una imagen, como he dicho antes, de gran belleza, donde podemos apreciar magníficamente como en su rostro se mezcla ese dolor con la dulzura, carácter que le daba el autor a sus obras. 


Entre los años 1812 y 1815 algunos historiadores aseguran que realizo la Virgen conocida como la Dolorosa de Capuchinos, que se encuentra en el Convento de Capuchinos de la Ronda Histórica sevillana, en esta imagen podemos apreciar perfectamente los rasgos comunes de este autor. 



En 1816 realiza la Virgen de los Dolores de la Hdad. Sacramental de Gines, una dolorosa de gran devoción en el pueblo, en la que de nuevo podemos observar los rasgos que Astorga le da habitualmente a sus Vírgenes, como es esa expresión de dolor, bien conjuntado con la dulzura.  



En 1817 realiza la Virgen de la Angustia, titular hoy día de la Hdad. de los Estudiantes, en la que, a pesar de las restauraciones posteriores, también podemos ver esos rasgos típicos que le otorga el autor. Posiblemente en ese mismo año restaura a la Virgen de la Soledad de Castilleja de la Cuesta. 



En 1818, para ocupar el vacío que dejó en la Escuela de Cristo de Sevilla, el Cristo del Calvario, (el cual estaba en ese lugar en préstamo hasta que se procedió a la reorganización de la Hdad) hizo un Cristo Crucificado al cual le dieron la advocación de Cristo de la Providencia, que como curiosidad podemos decir, que a los pies se encuentra la Virgen de Consolatrix y Aflictorum que es una obra de su maestro, Cristóbal Ramos. 


En 1819 tenemos documentadas al menos cuatro grandes imágenes, tres de ellas dolorosas de autoría de este autor, la Virgen de la Esperanza, de la Hdad. de la Trinidad, la Virgen de la Presentación del Calvario junto con el San Juan para la misma Hdad y la Virgen de los Dolores, titular dolorosa de la Hdad. Sacramental de Camas, todas estas imágenes de la Virgen con unos rasgos comunes, a pesar de ser todas ellas diferentes, en todas se puede apreciar ese dolor dulcificado, típico del autor. 


En 1820 realiza para la Hdad del Santo Entierro de Sanlúcar la Mayor el Cristo del Descendimiento, el cual lo realiza con brazos articulados, para que sirviera tanto de crucificado, como de Cristo Yacente, algo que era muy común en la época y que aún podemos ver en algunos lugares. Este mecanismo fue quitado en restauraciones posteriores. 


El profesor Roda Peña, también afirma que en el año 1826 restaura y retoca las imágenes de la Virgen de la Alegría y el Niño, de la Iglesia de San Bartolomé.  


En el año 1829 realiza la que será una de sus obras más relevantes para la Semana Santa de Sevilla, que como he dicho antes, son las imágenes que acompañan a la Virgen de Villaviciosa en el paso conocido como ‘el Duelo’ de la Hdad. del Santo Entierro, son las imágenes de los Santos Varones y las tres Marías y San Juan Evangelista que se posicionan de una manera muy romántica a los lados de la Virgen, a la cual le dan consuelo. Un misterio único entonces y podríamos decir que a día de hoy también. 



V. de la Soledad-S. Ildefonso

Juan de Astorga posee numerosas obras atribuidas, normalmente dolorosas en las que vemos los rasgos que comúnmente este autor le da, pero sin ningún documento que aseguren que son obra suya. En la provincia de Sevilla podemos ver como la Virgen de la Paz de la Puebla de Cazalla, María Santísima en su Soledad de Pilas, o María Santísima en su Soledad de Bollullos de la Mitación presentan los rasgos típicos del autor. También en Jerez de la Frontera, la Virgen de Loreto, que procesiona en la tarde del Viernes Santo la atribuyen a este autor, esta Virgen fue comprada en los años 50 del siglo pasado a un anticuario y restaurada o retocada por Antonio Eslava Rubio en esa misma década, haciendo que se transformase el rostro de la imagen. En Sevilla capital, podemos ver a la Virgen de la Soledad y Esperanza de la Parroquia de San Ildefonso. 

Virgen de Loreto-Jerez de la Frontera
Algunos autores apuntan que Juan de Astorga en la década de 1810, hizo a la Virgen de la Esperanza del barrio de Triana, otros dicen que solamente la restauró, con motivo de la inauguración de la nueva capilla, no hay ningún documento que lo asegure. 

La labor de Juan de Astorga sigue presente en su segundo hijo, Gabriel de Astorga, el cual será para muchos, uno de los mejores escultores imagineros de mediados del siglo XIX, impregnando a sus obras de una belleza algo más madura que las que le otorga su padre. También podemos reconocer como familiar de este al artista Gumersindo Jiménez Astorga, hijastro de Gabriel de Astorga, que entre otras cosas, restauró a la Virgen de la Esperanza del barrio de Triana y, el historiador Francisco Amores Martín asegura que a finales del siglo XIX principios del XX hizo a la Virgen de Regla dela Hdad. De los Panaderos. 

*Fotos cogidas de internet y del Archivo del Blog.*

Mario Rosales Antequera.
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