martes, 7 de abril de 2020

El Martes Santo según Pedro Morón.

Me piden mis amigos de Entre Incienso y Azahar Cofrade que cuente mis vivencias de mi Martes Santo.
El Martes Santo para mí es el día con el que sueño durante todo un año, ya que es la jornada, en la cual, realizo estación de penitencia con mis devociones.
La noche del Lunes Santo al Martes Santo la considero como mi noche de Reyes, que se anuncia cuando la Virgen de las Aguas de la hermandad del Museo llega a su recoleta capilla, a los sones de la Oliva de Salteras.
Cuando me despierto el Martes Santo, es asomarme a la ventana, para ver cómo ha amanecido el día,  después ir a San Lorenzo, para la misa preparatoria de la estación de penitencia, y después ayudar al equipo de priostia y de diputación mayor de gobierno a terminar de preparar todo para la salida de la cofradía, tras ello es el momento de ir a casa para recargar pilas para una tarde-noche de nervios y emociones.
La tarde comienza a llenarse de emociones cuando me encuentro con los míos, en el interior de San Lorenzo, momento en el que rezamos antes los dos pasos, y pasamos a vestirnos. Van pasando los minutos y los nervios y la emoción y llegó el momento más esperado de todo el año cuando sale la cruz de guía y comienza a llenarse la plaza de San Lorenzo de un río de capirotes blancos que anteceden a Ntro. Padre Jesús ante Anas, en ese momento cuando Cigarreras apunta la marcha real, los ojos se llenan de lágrimas y los pelitos se ponen de punta.
Cuando la noche cae sobre la ciudad de la Esperanza entramos en catedral, y las levantás repercuten sobre las bóvedas de la catedral, en la intimidad del primer templo del Archidiócesis, nos vamos a acercando a la puerta de Palos y nos disponemos a vivir momentos históricos para nuestra hermandad como va a ser el Arco del Postigo.
La Pura y limpia nos recibe en el Postigo, en donde un sinfín de marchas es interpretas por Cigarreras, para llegar a una calle Arfe, atestada de público que nos acompañará por nuestro discurrir por las calles del Arenal.
En un abrir y cerrar los ojos el sueño de cada Martes Santo se esfuma como una nube de incienso se tratase enfilamos los últimos metros del itinerario, con el cuerpo cansado, pero contentos por haber procesionado con mis titulares.
San Lorenzo nos recibe a oscuras, para que la luz de los nazarenos ilumine el caminar del señor, que se adentra en el pasillo central de la plaza, y las lágrimas se vuelven a apoderar de nosotros…
Mí hermandad del Dulce Nombre es unos de los pilares en los que se sustenta mi fe, que se hace cofradía cada Martes Santo.

Pedro Morón Gutierrez.

lunes, 6 de abril de 2020

Lunes Santo según Manu Chacón

Lunes Santo y Sagrado.

Pasan los años, pero la tradición no cambia. Amanece temprano en casa y el reloj apura el tiempo para poder saborear lo que está por venir. Nos despertamos sabiendo que este lunes no es uno cualquiera, el de hoy es Santo y Sagrado. Hoy es el día en el que toda mi familia se da cita en la esquinita de siempre. Hoy volvemos al barrio del que todos venimos, hoy es el gran día. Pasan los años, pero la tradición no cambia.

Llegados al barrio, al primer sitio que vamos sin pensarlo es a casa de la abuela. Nos abre la puerta con sus mejores galas y una sonrisa que puede con cualquier pandemia. He de reconocer que no es tan ‘jartible’ como nosotros, pero se nota que está feliz, disfrutando al máximo del día y sobre todo de su gente, que están todos con ella. La casa desprende el aroma puro de la poleá, hecha por la abuela para toda la familia. Como os digo, pasan los años, pero la tradición no cambia.

Desde bien pequeño me han inculcado el valor y el sentimiento al Tiro de Línea. Por suerte, he tenido la oportunidad de vivir la cofradía con la capa y antifaz durante años, así como acompañándola desde fuera. De nazareno se viven momentos de recogimiento y de ilusión al mismo tiempo, disfrutando de los pequeños detalles como cuando los niños te piden caramelos. Por fuera se ve la misma cofradía, pero ciertamente son sensaciones distintas. Desde la esquinita de siempre y rodeado de los míos, se ve llegar desde lejos el cristo Cautivo que camina solo, pero siempre en volandas sobre los corazones de su gente del Tiro que lo acompaña. En definitiva, son recuerdos que marcan y siempre permanecerán en mi memoria.

Mi otra forma de vivir el Tiro es como músico, y por suerte, con la Banda de el Carmen de Salteras. Es un Lunes Santo que vengo viviendo desde hace un par de años y tengo que decir que me siento afortunado de participar en una de mis dos hermandades de esta gran forma. Por el cuerpo te recorre un escalofrío cuando salen los ciriales y se asoman las maniguetas. Siempre a escasos metros de las Mercedes durante todo el recorrido, solo te separa de su manto la gran multitud que la sigue incansable durante horas. Sin duda, unas vivencias únicas. Ese palio rojo, andando siempre con brío, al son del tambor y sin perder el compás en todo el camino. Que suerte la mía ser testigo de algo tan grande.

Recuerdo desde donde mi memoria alcanza, que este lunes, el Santo y Sagrado, siempre se ha vivido del mismo modo. Sin embargo, desde hace unos años todo se vive de otra forma. Lo digo porque se nos apagó el cirio de un alma del Tiro. El cirio de quien todo me lo enseñó y de quien porque ahora mismo esté escribiendo estas palabras con un nudo en la garganta. Es triste ver como en esa esquinita primero faltó el abuelo y después él. Es un día grande en la familia, un día de estar con los nuestros. Un día que nos eleva a los grandes recuerdos y los revivimos para mantenerlo siempre aquí con nosotros, porque solo se marcha quien deja de ser recordado.

Termino como empecé. Pasan los años, pero la tradición no cambia. He dicho.

Manuel Chacón Palomares.
Twitter: @m_chacon4
Instagram: @m_chacon4

Lunes Santo 2020


Lunes Santo según Laura Yáñez

Amanezco en Huelva, muy pendiente del tiempo porque, como todos sabemos, el tiempo que hay en Huelva en pocas horas pasa a Sevilla. Hoy mi día es distinto. Nerviosa, pero de otra manera. Ya no estan los nervios de una niña que ha crecido en su hermandad y que se emociona porque salgan sus titulares a la calle. El Domingo es un día de familia y amigos, pero el Lunes, para mi, significa intimidad y oración.

Al igual que ayer, cuesta desayunar, me arreglo, me despido de mis padres y voy en busca del coche. Hoy mi madre no me ayuda a colocarme la capa, ni me recuerda que tengo que coger la papeleta de sitio.

El camino a Sevilla es tranquilo. ¿Me dará tiempo a llegar a la misa? Ojalá encontremos aparcamiento pronto o no haya mucho atasco en la entrada a la ciudad.

El día de hoy es realmente nuevo para mi. No es lo mismo el sentimiento por una hermandad a la que perteneces desde pequeña, al que sientes por la hermandad en la que has ingresado con una edad más avanzada. La madurez con la que afrontas los sentimientos es muy distinto, como preparas el hábito e incluso la manera en la que almuerzas; no hay prisas, hoy todo fluye.

Aún no me acostumbro a salir "tarde". Se me hace raro no salir corriendo a vestirme después de comer. ¿Qué hora es? Ah aún me da tiempo de vestirme e ir a ver San Pablo por la calle Águilas, pero rápido porque no quiero que se me eche el tiempo encima.

Vuelvo a casa para vestirme. Me pongo los vaqueros, una camiseta ceñida al cuerpo y me pongo mi túnica negra. Bajo hasta el portal y me pongo el capirote. Normalmente en este momento estoy acompañada de mi hermana. Siempre vamos de la mano los Domingos de Ramos, pero hoy no, voy completamente sola. Dejo a Ismael atrás para que el disfrute de la jornada tan bonita que es el Lunes Santo y sigo mi camino hasta San Andrés.

Que larga se me hace la calle Cuna este día, me parece que no voy a llegar nunca a Orfila y ver de fondo la plaza. Llevo el DNI, la papeleta, la medalla y el móvil. Vale, esta todo.

Entro y revisan si voy correctamente vestida, paso a la iglesia y busco el listado de mi tramo.  Tengo poca antigüedad, con lo que voy en el primero, pero al final. Voy a los pies del Señor y dejo el sobre del Lunes Santo. Busco a mi diputado y hoy si que no me muevo del sitio más que para ir a los pies del paso. El tiempo dentro pasa muy deprisa, no te das cuenta y ya están repartiendo los cirios. Se va acercando la hora y formamos los tramos. Dan las 18:25 y se abren las puertas...

Hoy nadie va a venir a verme. No veré a nadie conocido durante el recorrido. Hoy tengo 4 horas a solas con el Señor.

Nunca había vivido tal experiencia como nazarena. El hecho de que la hermandad, por decirlo de alguna manera, vaya sola es una tranquilidad muy grande para un nazareno. No te tienes que preocupar más que de rezar. También es rara la primera entrada en Campana. Pero esa primera vez es agradable, estas desubicada pero estas tranquila porque sabes que todo va bien. La calle Sierpes por la que pasas todos los días, hoy no es la misma y menos con mi hermandad. El silencio, la admiración hacia el nazareno, los niños mirando embobados. Llegar a la Plaza de San Francisco tan llena de gente y ver de lejos la Giralda. Y entrar en la Catedral. Entrar en la Catedral es como entrar en un trance de silencio y oración. La Catedral que día a día está plagada de gente, ahora se ve vacía. Cuando estas dentro de la Catedral te acostumbras a un silencio que durante el recorrido, no has tenido. Ese silencio sepulcral que te invita aún más a entrar en ti mismo, y cuando vuelves a salir, vuelves a la realidad.

Todo se me hace extraño hoy. Se podría decir que no se ni por donde voy, y es raro las calles del recorrido las frecuento a diario. La llegada al Salvador es como llegar al cielo. Ver la plaza abarrotada es algo que se puede ver casi cualquier día, pero desde los ojos de un nazareno es completamente distinto. La calle Cuna que a la ida a la hermandad iba vacía, ahora está llena y, como ya ha caído la noche infunde más respeto si cabe. Ahora no es tan larga, ya vamos de vuelta y enseguida veo Orfila.

Llego a Daoiz y parece que todo está siendo un sueño. Cómo puede ser que estando la calle tan llena y la plaza tan  llena y no se escuche ni un alma. Es impresionante. Cuando pasamos de el dintel no ves nada, no te das cuenta y ya no tienes el cirio. Vamos al fondo de la Iglesia. Hasta que no entre el último hermano no se va nadie.

Cada vez somos más los que estamos dentro y la situación empieza a ser algo incomoda. No nos podemos quitar el capirote y al ser bajita no respiro bien, somos muchos. Veo de puntillas y entre los capirotes a los ciriales y como puedo intento ver el paso entrar. Se coloca el paso en mitad de la Iglesia y toca esperar a las cruces. Hasta que no entra la última no se mueve nadie. Pasan las cruces y se cierran las puertas, se encienden las luces y es hora de que recemos todos juntos al señor. Ahora si, la estación de penitencia ha acabado.

Laura Yáñez Sancho.
Twitter: @itslaurayanez
Instagram: @itlaura_

domingo, 5 de abril de 2020

Domingo de Ramos según Andrea Díaz

Me gustaría contarte, como sin ser de la hermandad de la Estrella, me entra ese pellizquito en el estómago, cuando veo venir al Señor de las Penas con sus manos cruzadas, su mirada al cielo y el izquierdo por delante, o lo que siento cuando veo alejarse el palio de la Virgen de la Estrella con esa elegancia tan particular que tiene Ella.

En la calle Rioja, cerquita del Santo Ángel y del Cristo se los Desamparados los espero, buscando ese momento íntimo, esa última revirá que los lleva a la Carrera Oficial. Veo pasar nazarenos, es una larga espera, pero que compensa mucho, algunos me dan estampas, otros algún caramelo con la foto, o alguna manualidad que han hecho, mientras yo me voy poniendo más nerviosa, me entra ese cosquilleo por el cuerpo mientras veo llegar más tramos. La banda, mi querida banda, ya se escucha, debe venir por la Magdalena. ¡Allí lo veo! Al fondo está. Veo como el paso dorado va ganando metros en el mar de capirotes azules y capas blancas. Cada vez está más cerca, en mi cuerpo un nerviosismo impropio de mi y una sonrisa enorme, ¡ya está en el Santo Ángel! suena A la Triana Costalera, pero que bien suena mi banda, ojalá me escuchen y luego le toquen mi favorita... Sentir.

El paso ya está encarado en el Santo Ángel, después de la revirá ya estará aquí, mis nervios son incontrolables, no voy a sacar ni el móvil, lo veo y lo disfruto, que haga otro la foto. ¡Al cielo con el! Algo me entra en mi interior cuando empieza a revirar, solo puedo mirarlo a Él, con lagrimas en los ojos y un sentimiento incontrolable de felicidad. Ya está el paso de frente, el izquierdo por delante comiéndose la calle, ¡ay, que bonito! Las lágrimas empiezan a apoderarse de mis ojos y mejillas, suena Sentir...
Ahí llega, mi Señor, al que voy a ver cada vez que puedo, el que siempre está. Me presigno, rezo, le agradezco todo... y simplemente se va alejando... y ya sueño con volverlo a ver, la larga espera se ha desvanecido en un abrir y cerrar de ojos. Emprende de nuevo el camino que le guían las hileras de sus nazarenos, ojalá un año pueda ir yo ahí, que ilusión me haría.
Detrás de él, como siempre, sus escoltas y fieles acompañantes, que con cariño me consuelan y me regalan, un clavel rojo desprendido del paso de mi señor y una estampita... algo insignificante para otros, para mí, mucho.

Consiguen quitarme el nudo del estómago, y pienso que ahora llega Ella, mi Madre, la que reina en mis días, la Virgen de la Estrella, que viene con el palio de Ojeda, mi preferido.
Al fondo, allá por la Magdalena se empieza a distinguir la candelería, la noche ya ha caído y yo sigo en el mismo sitio, esperando la última revirá antes que entre en la Carrera Oficial. Ya se acerca, puedo oir sus bambalinas meciendose al son de las marchas...
De nuevo los nervios se apoderan de mí, está ya revirando hacia el Santo Ángel y se me vuelve a poner ese nudo... ya esta aún más cerca, deseo que la paren delante de mi para poder contemplarla un poquito más...lo que yo siento por Ella es inexplicable, desde pequeña es Ella la que me llama, sin saber hablar ya sabía quién era Ella, le tengo tanto que agradecer... Ahí se levanta, que maravilla como se mueve ese palio, que guapa viene, no voy a hacer ni una foto, voy a disfrutar como una niña chica. Que maravilla, cómo viene, como llega y que guapa por favor. En este momento por mi cabeza pasan muchas cosas, tengo mucho que pedirle, pero solo me sale decirle GRACIAS, mientras las lágrimas de nuevo conquistan mis mejillas. Y en ese suspiro, ya no le veo la cara, solo el manto, se acabó este momento íntimo con Ella, pero empiezan a caerle pétalos, no sé ni qué marcha suena, pero desde la azotea del edificio de 5-6 plantas llueven pétalos, ¡que bonito! Mis lágrimas aumentan mientras a Ella la mecen cuando le caen cientos de miles de pétalos, y ya se va, tantos sentimientos en un pequeño instante...Se marcha, se aleja en la noche a trianear por Sevilla.
Como un suspiro que se va con la brisa con olor a incienso se acaba. En mí mente quedan guardados todos los instantes vividos con ellos, pero el momento de esa lluvia de flores y  mi Señor de las Penas dando izquierdos... Este momento del Domingo de Ramos quedará grabado en mi memoria para siempre.
A la espera de un nuevo domingo de ramos, conservaré estos recuerdos en mi memoria, ya comienza mi cuenta atrás, ya espero que llegue el próximo Domingo de Ramos, ya queda un día menos.

Andrea Díaz Álvarez.

Domingo de Ramos 2020


Domingo de Ramos en Huelva, según Laura Yáñez

Amanecer de un día que sabe a luz y vida.

Suena el despertador. No sé que hora es. ¿Serán las 8:30, o quizás son las 9?. Me levanto corriendo, desayuno lo que mi estómago nervioso me permite y voy a la ducha. Hago la cama, ordeno la ropa, me cambio y me maquillo. Compruebo que todo está en su sitio. Hoy todo tiene que estarlo, no se me puede olvidar nada. Me pongo los tacones y salgo a la calle. Voy sola, pensando en todo lo que no se me puede olvidar hacer. Subo la cuesta, giro a Placido Bañuelos, y a falta de una calle abro mi bolso y me cuelgo la medalla.

Llego a la iglesia. Ya Luis y Modesto han puesto la montaña de ramos en la puerta para bendecirlos. Que no se me olvide coger uno para mi abuela y otro para mis padres. Entro en la iglesia. Madre mía cuanta gente, ¿Habrá llegado ya Jesús? ¿Donde estará mí hermana? ¿Vendrá Paula esta mañana? ¿y Ángeles?. Voy a la capilla a ver si todo está bien. Qué bonitas las flores que ha puesto Antonio este año. Qué bonita va a lucir mi hermandad esta tarde.

¿A qué hora vendrá Ismael?, voy a la casa hermandad a ver si me quedo en la iglesia o ayudo a hacer los bocadillos para después. Cruzo la acera. Ya esta aquí Jesús y media junta. Me quito los tacones y los dejo en la sala de Juntas. Venga chicos a hacer los bocadillos.

¿Qué hora es? Nunca me acuerdo de la hora de la misa de palmas. Anda que vaya tela. Voy a ir poniendo alfileres a la gente que entra que ya tiene que ser casi la hora. Viene Jesús para darme las palmas, ahora las tendré que repartir para la bendición. Ya ha terminado la misa. ¿Donde está mí hermana? ¿Mi padre ha venido? ¿Se habrá acordado de los caramelos? ¿Dónde está todo el mundo? son las 14:15 y a las 15:00 tenemos que estar aquí.

Vamos a casa corriendo. Me desmaquillo, intento almorzar y ya ha llegado el momento de ponerse el hábito. ¿Dónde está mi morrión? Nunca sabemos cual es de cuál. Creo que mi hermana lleva el mío. Para el año que viene le hago una marca. Cojo las estampas, los caramelos, guantes, la papeleta. Papá acuérdate de cogerme la ropa para cambiarme después. Carlita vamonos ya que se está haciendo tarde.

Bajamos y paramos en el portal. Nos ponemos el morrión y salimos a la calle. Por el camino más corto llegamos a San Pedro. ¿Habrá llegado ya todo el mundo? Estoy deseando de ver a mis niñas y a mis amigos. Este año las flores son preciosas, y la Virgen va... Qué orgullosa estoy de mi hermandad. ¿Dónde está mi tramo? Seguimos los mismos en el tramo. Así ahora lo localizo cuando vuelva. Voy a ver al Señor. Que bonito el mantolín. El misterio completo está precioso. Ya está aquí Carnicerito, Ismael entonces tiene que estar por aquí. ¿Hará salida o entrada? Ojalá haga salida y así puede ver la entrada conmigo. Bueno me voy a mi tramo que ya están repartiendo los cirios. He visto alguna palma rizada y este año nos han quedado muy bonitas. El año que viene tenemos que intentar innovar un poco con el diseño aunque están muy bien. Mi cirio cada año es mas grande o yo soy mas pequeña. Formamos el tramo. Por fin ha llegado la hora. Son las 16:15. Se abren las puertas del Mar. Empieza el Domingo de Ramos...

Pasamos el dintel y empezamos a bajar el porche, llegamos a la cuesta de la casa de Hermandad y veo toda la plaza llena de gente que viene a ver mi hermandad. Este es el momento que todo el año se espera, ver las calles de Huelva llenas de niños con palmas y tras ellas el Señor de la Borriquita que reparte alegría por todas las calles de mi ciudad, pero detrás de los tramos de cirios viene su madre, la Virgen de los Ángeles, solo hay que mirarla para llenarte de ternura y alegría...

Bajamos la rampa, doblamos la esquina de la plaza y volvemos a doblar para la casa de los Flichi. Esa casa donde todos los años la familia espera para ver pasar su preciada hermandad. Nadie les quitará jamás ese momento por más que los tiempos pasen... Ver a los Ángeles mientras suena Rocío en esa esquina es lo más bonito del Domingo...

Llegamos a Santa Fe, donde todos los niños nos esperan para que les repartamos estampitas y hagamos que sus bolas de cera crezcan poco a poco. Bajamos a Tres de Agosto y callejeamos hasta llegar a la esquina de la Calle Rico y es ahí, en la estrechez de esa calle donde la cuadrilla del Señor hace la revirá más bonita de la jornada, que suerte tengo de llevarlo tan cerca para disfrutar de ella...

Sabéis, la carrera oficial es un rato que se me hace bastante incómodo, pero que no lo cambiaría nunca. Ver en las miradas de toda mi ciudad la ilusión de ver a la hermandad de la Borriquita en la calle, porque todos saben que es el comienzo de la semana más grande del año.  De verdad, que bonito es pertenecer a esta hermandad.

Tras la carrera oficial llegan las calles más difíciles llenas de adoquines, niños, bullas,... pero cómo voy a echar de menos esas bullas y esos agobios de la calle Palos. Ya estamos de vuelta, en nuestra última calle; veo menos gente pero después de todo el domingo veo a mis padres, a mi suegro y a mis amigos que siempre esperan mí hermandad en el mismo punto, porque la Calle la Fuente es la calle más íntima de la hermandad después de la casa de los Flichi. Salimos a la plaza, estamos llegando al fin. Subimos el porche y ahora solo queda esperar a que entren los titulares.

Silencio. Ya se ven los ciriales. Todo el mundo en silencio. Bajan la palmera. Se oye la voz de Manolo Carnicerito mandando los costeros a tierra. Un poco más. Y suena la marcha real. Es hora de esperar el Palio.

Ya vemos la sombra de los ciriales e incluso escuchamos un poco a Afri. Escuchar a Afri hablarle a sus costaleros de nuestra madre... no se puede describir. Silencio en San Pedro. Suena la marcha real y tras la banda se cierran  las puertas del Mar. Aún no se ha acabado el Domingo de Ramos, queda la parte más bonita. Suena Como los Ángeles en el interior de la iglesia. Hasta que no se acabe la salve a la Virgen esto no se ha acabado...

Suenan los últimos compases de la plegaria a nuestra Madre, ahora sí. Afri llama a los hombres de la Virgen y manda los costeros a tierra, ya lo que quedan son los besos y abrazos entre lágrimas llorando lo que se ha ido pero tranquilos porque ya queda menos para volver a vivir un nuevo Domingo de Ramos...

Laura Yáñez Sancho.
Twitter: @itslaurayanez
Instagram: @itlaura_

sábado, 4 de abril de 2020

El Sábado de Pasión en Jerez según Paco Damián

Amanecía un Sábado 24 de Marzo de 2018, llegó el día, rápido preparaba todas mis galas de costalero, como si llegara tarde. En mi cabeza solo rondaban recuerdos de aquella primera vez que vi al señor, aquella igualá del año anterior en la que me quedaba fuera y la de este año en la que por fin entraba en su cuadrilla. Mientras yo andaba en mi mundo mi madre me preguntaba esa eterna pregunta, “-¿Niño donde vas a sacar pasos fuera de tu pueblo?, Que lo saquen los de Jerez”, a la que siempre yo le echaba una sonrisa. Era un sueño que desde 2014 tenía pendiente, y que hoy se hacía realidad.

Los nervios aumentaban, se acercaba la hora, planchaba el costal y solo pensaba en Él y en Ella, en ese bendito mes de Noviembre. Llegaba el momento de vestirse, pantalón negro, zapatos del mismo color, el costal bien planchado y, en el bolsillo, el rosario que siempre me acompaña allá donde voy, el de mi hermandad.

Eran las cuatro de la tarde cuando me monto en mi coche y recojo a mi gente, partimos desde Medina hacia el Sur de Jerez, hoy sale “El Grande”. Durante el viaje, un popurrí de marchas hacen que los nervios se templen un poco, pero al llegar a su barrio todo cambia, aparcamos y nos dirigimos hacia la parroquia. Muestro mi papeleta de sitio, saludo a mis hermanos compañeros de trabajadera y al lío, nos preparamos rápidamente en el patio poniéndonos fajas y costales.

A las 17:50 llama el capataz para que entremos en la parroquia y ahí estaba Él, se abren las puertas y los primeros nazarenos empiezan a marcarnos el camino, me quedo fuera del paso ya que ese año la salida la hace la cuadrilla alta. Suena el llamador y se alzan portentosamente los altos del señor, se van acercando poco a poco hacia el dintel, miro hacia al lado y allí esta Ella, Amparo, la miro y le prometo que algún  día vendrá con nosotros, se hace el silencio y suena una corneta marcando la Marcha Real. Los aplausos hacen que los nervios se multipliquen por mil, suena Rosario de Cadiz y el señor marca una salida espectacular dejándome una perspectiva desde dentro, muy diferente a las vividas en años anteriores cuando le rezaba desde la acera.

El Grande camina largo por su barrio y enseguida llega el primer relevo, entro bajo él y cierro los ojos, se me vienen imágenes de los ensayos, suena de nuevo el llamador y estoy preparado para vaciarme en cada levantá. Andamos hacia la revirá, suena “Antes de morir”, mi primera marcha bajo él, mi primera chicotá.

Y así, relevo tras relevo, llegamos a San Miguel donde por entonces se hacía estación de penitencia, nos esperaba una plaza a oscuras y abarrotada de gente para recibir al señor. Una vez salimos de San Miguel, salimos de vuelta hacia puerta del sur, con la añoranza de saber que no volveríamos más a esta casa, ya que al próximo año la hermandad entraría en la nomina del lunes santo cumpliendo el sueño de todos. Pero, San Miguel tenía algo especial que nunca olvidarán los hermanos de la Sed, era su segunda casa.

Llegábamos a su barrio cruzando la Hijuela de las coles, y tocaba hacer el último relevo. Me despedí del señor con un beso en la trabajadera y pedí por mas tardes junto a él. Lo recogía mi cuadrilla, “los chiquititos” dando una lección de arte y del buen hacer de esta cuadrilla. Y así se ponía punto y final al último Sábado de Pasión de la Sed, poniendo así punto y aparte en su historia como Hermandad. Ahora tocaba soñar con el Lunes Santo camino de vuelta a casa.



Paco Damian Gomez.

Sábado de Pasión 2020


El Sábado de Pasión según José Manuel Álvarez

Flores para la Reina de Alcosa.

Me acerqué un año más a tu paso de palio, me puse frente a tí y te miré bajo mi antifaz... eras tu el centro de todas las miradas....

Llegamos a tu plaza, para encontrarte con tus vecinos, hay nervios por ver tu momento llegaba contigo a la Calle de la Gloria...

Vámonos Jorge le dice el fiscal al capataz... 'vamos a da esta levantá por los vecinos de Obradoiro... tos por igual valiente a esta eh...' y subiste de nuevo arriba, venga de frente poco a poco en ese instante vi como nazarenos de capa negra se acercaban junto a mi no querían perderse la escena, paso lento de bombo y platillo la Soledad de Cantillana anunciaba la marcha y la emoción empezaba a fraguarse...

Sonó Pasan los Campanilleros y la calle enmudeció, el capataz decía a sus hombres 'más poco a poco he dicho...' y la marcha rompió y del cielo caían miles y miles de pétalos que teñirían tu techo del palio de rojos, rosas y blanco, el barrio estallaba aplaudir y hasta tus costaleros quisieron ronear dando pasitos atrás, yo no era consciente de lo que veía porque rompí a llorar como tantas otra veces me pasa contigo, entre los aplausos se escuchaba 'por Dios tu que eres la Reina del Barrio', y otra de frente menciendote en el sitio....

El capataz le dice a sus costaleros 'quererse ahí abajo como yo os quiero a ustedes' y de nuevo rompía la marcha y volvían a caer pétalos del cielo, no querías que ese momento acabara y para despedirte de ellos volvieron a darte paso atrás y la locura se adueñaba de nuestros corazones... con paso valiente arrancabas de frente para volver a sonar Pasan los Campanilleros para seguir la estela del Señor del Divino Perdón....

La Virgen de Alcosa, todo adjetivo ante tu belleza es incomparable.....



José Manuel Álvarez Moreno.

viernes, 3 de abril de 2020

El Viernes de Dolores según Mario Rosales

El día empieza pronto, los nervios no me dejan dormir mucho más de la salida de los primeros rayos del sol, ha llegado el Viernes con el que sueño durante todo un año, en el que pienso los 364 días restantes del año.
El Viernes comienza temprano y poco después ya estoy en la calle, hay que ir a verlos en sus pasos con todo ya preparado y ellos tan radiantes como siempre.
Es un día de comer poco y de hablar con mucha gente, esa gente que sólo puedes ver de año en año porque están fuera, o los amigos esos que están todos los días del año, pero te abrazas a ellos con una sonrisa enorme y solo pudiendo hablar de Ellos y de lo que esta por venir en la tarde de ese mismo Viernes.
La espera de consuma, tras la saeta y el acto del cirio de los donantes toca descansar un rato, que lo que menos se hace es descansar, en esos momentos toca comer, asearse y preparar por enésima vez las cosas para la tarde, y aún así algo se olvida o algo tenemos cambiado de sitio, el costal, la morcilla, la faja, la camiseta, la camisa de la hermandad, las estampitas... Todo listo y solo mirando el reloj esperando que sean las cuatro y media para empezar a prepararte, y mirando cada segundo el reloj esperando que sea la hora en la que el capataz nos tiene citados, a los privilegiados que llevaremos en esa noche a la Virgen del Dulce Nombre. A las cinco ya estamos en la plaza, eso es un mar de abrazos, todos de blanco y algunos de negro, los del Cautivo que nos vienen a desearnos la mejor de las estaciones de penitencia, como buenos hermanos y amigos. En esos momentos los nervios son enormes y ese pellizquito en el estómago pensando que lo que eran días se convirtieron en horas y ahora ya solo quedan minutos, minutos en los que solo tienes ganas de que alguien te ayude a ponerte el costal, tirar para la iglesia, en mi caso buscar a más que mi amigo, mi hermano, darle el abrazo correspondiente y desearle la mejor de las estaciones de penitencia, el me desea lo mismo y me da un caramelillo para calmar los nervios. Al entrar en la iglesia nos esperan ellos, el Cautivo y la Virgen del Dulce Nombre, un rezo ante ellos, acordarnos de los que ya no están y pedirle que tengamos la mejor estación de penitencia posible, con el lucimiento que ellos se merecen. Es su tarde y su noche.

¿Lo escuchas? Ya viene la banda, llega la Redención. En la iglesia se mezcla el nerviosismo con el sonido del silencio, hasta que suena ese fuerte golpe, el "cerrojazo" que es sinónimo de que Bellavista pone su Cruz de guía en la calle, empezamos a repartir Salud y Remedios otro año más por Bellavista, como dijo en su día mi admirado y gran amigo. Empiezan a salir nazarenos, dentro, los penúltimos abrazos, y se mueve el paso del Señor, hay que quitarles las ruedas y acercarlo a la puerta, ¡esto ya está aquí!
Poco a poco, que si no fuera por el movimiento del olivo, desde dentro no lo notamos andar, suena una corneta, ya está el Señor en la calle, ya va el barco con su gente dentro y nuestro Cautivo arriba, para recorrer las calles de Bellavista, suena Barrio de la Salud, un himno para nosotros, y el grito "¡olé la gente buena de Bellavista!", ese que le sale del corazón. Dentro de la Iglesia en el más sonoro silencio mis hermanos rezan, lloran con los cirios y varas entre las manos mientras se ponen sus antifaces.
Para mí llegó el momento, los privilegiados nos hacemos hueco, vamos en busca de nuestro sitio bajo la Señora, todo está ya mucho más cerca. El llamador suena, los ciriales en la puerta, el incienso se apodera de la iglesia y ahí va la primera levantá "¡al cielo con la Virgen del Dulce Nombre!", ya la siguiente será en la calle.
Las llamaitas muy cortas, poquito a poco, aguantando los kilos, suena el himno, el cosquilleo en el estómago es enorme, suena su marcha y empieza a revirar, cierro los ojos y me imagino como hace unos años, delante de ella llevando la pértiga o el cirial y mirándole la cara mientras las bambalinas bailan a un son muy bello, y ¡venga de frente! mientras empieza la lluvia de pétalos que tanto nos gusta a nosotros, en ese momento el palio no pesa más que una flor de las que Ella lleva en su palio.

Tras algunas chicotás y sentir muchas cosas toca el primer relevo, en el que aprovecho para irme unos metros más adelante, buscando un momento de soledad para verla, mirarla y rezar, antes de irme en busca del lugar del próximo relevo, que las calles están llenas, es difícil andar y encima me encuentro a mí gente, es lo bonito de este barrio, que en cada esquina hay alguien a quien darle dos estampas y un abrazo, ya sean vecinos de Bellavista que por una razón u otra no salen, o amigos de otros lugares que vinieron un año invitados por mi, y a los siguientes, vienen llamados por Ellos, esa es la parte más hermosa de todo esto.
Tras algunos relevos, toca buscar al Señor, ver lo bien que va, en ese andar tan elegante, con qué categoría y ver cómo se marcha al son de su banda. En ese mismo sitio toca ver desde fuera como llega, como de elegante se mueve ese palio, y como reluce la Virgen con "Soleá dame la Mano", ya vamos de vuelta, todo se va consumando, aunque aún quedan muchos momentos para disfrutar, tanto debajo del paso, como fuera. Llegando a la calle Laguna, esperando el relevo, una revirá "de babero" y las lágrimas saltadas, mientras la ves venir desde la lejanía.
Llega la hora del último relevo, ese en el que se van con las zancadas más cortas y los movimientos más suaves, con la sensación de querer hacer eterno el trío de Pasa la Virgen Macarena, o la marcha Hossana in Excelsis, hasta que suena el llamador, el trabajo se acabó para los que hicimos la salida, toca buscar al Señor que está cerca de la iglesia y hacerse un hueco para esperar allí a la Virgen.
Los sentimientos se apoderan de mí mientras lo veo entrar, suena Padre y Cautivo bajo tu Mirada, después de verlo poco durante el recorrido, ahora toca disfrutarlo todo lo posible, el Señor ha salido en su noche y ha puesto Bellavista bocabajo, con su andar y su manera tan dulce de moverse. Mientras pienso y lo miro, se acaba la marcha y suena el himno, el Viernes de Dolores ya robandole horas al Sábado de Pasión se va acabando. Pero aún no llegó el punto y final, queda el broche de oro. Por el final de la calle Caldereros se ve a la Señora parando el tiempo al son que marcan las bambalinas, con exquisitas marchas, se me escapa un "¡Qué maravilla!".
Suena Flor de Pasión, en una revirá eterna, empiezan a caer pétalos, el manto de la Virgen ya está bajo el dintel de la puerta, las emociones se apoderan de la calle y Bellavista aplaude como solo en esa noche se puede aplaudir, con el corazón.
En silencio, el palio empieza a subir la pequeña rampa que hace la acera, suena el himno, ya está dentro, mientras se mece en el dintel de la puerta. Se acabó el Viernes soñado, toca recordarlo durante un año, y degustar tantos recuerdos, tan bonitos e intensos que en unas horas he sentido.
Me santiguo ante la puerta cerrada, detrás está la Virgen, una sonrisa de satisfacción, mi costal bajo el brazo y mi medalla en la mano, la beso. Solo queda esperar, para verlos de nuevo en las calles de Bellavista en sus respectivos pasos, de mientras Ellos siguen esperándonos en su altar, donde iré a verlos cada vez que pueda.

Este año 2020, se hará muy dura esta noche todo será diferente, invito a cerrar los ojos e imaginar, de mientras, Ellos seguirán repartiendo Salud, Remedios y su Dulce Nombre, desde el Sagrado Corazón, queda un día menos para 2021. 
Mucho animo. Un abrazo a todos.

Mario Rosales Antequera.
Twitter: @MarioRosales7
Instagram: @mario_rosales97

Viernes de Dolores 2020


jueves, 2 de abril de 2020

La leyenda del Cachorro


En el fervoroso barrio de Triana fue encontrada a finales del siglo XVI una imagen de la virgen oculta en el fondo de un pozo, donde probablemente la pusieron los cristianos en tiempos de la invasión árabe. El vecindario la acogió, construyendo en su honor una pequeña capilla donde rendirle culto. Muy pronto se fundó una hermandad para ella. A mediados del siglo XVII se construyó una hermandad titulada nuestra señora del patrocinio, una advocación muy de moda por ser de las predilectas de Felipe IV. Ambas se fusionaron en 1699, acordándose llamar Hermandad de la Sagrada Expiración de Nuestro Señor Jesucristo y María Santísima del Patrocinio.


Vivía por aquel entonces en la cava de Triana, un gitano a orillas del Guadalquivir, allá por donde estaban las chozas. Lo llamaban el Cachorro, admirándolo por su habilidad con la guitarra y con el cante jondo. Cuando participaba en las zambras o juergas de las tabernas, asumía una actitud distante, como si todo lo que hiciera fuera para el solo aunque estuviera acompañado. No se le conocieron amores, pero todas las gitanas de la cava suspiraban por el. Pero algunos despechados susurraban que al otro lado del río era donde realmente se encontraba su amor. 

Cierto día apareció por la cava un hidalgo que llamó la atención de quienes frecuentaban las tabernas del barrio. Éste preguntó si conocían a un gitano al que llamaban el Cachorro, y aunque entre la gente del bronce es común callar, se marchó de aquel lugar sabiendo que encontraba alguna pista del paradero de aquel gitano. Desde aquel día, el hidalgo se paseó por el barrio durante varios días.

Al aprobar las reglas de la Hermandad de la Expiración tuvieron que dotarlas con sus imágenes, y el cabildo pensó en un artista renombrado. Y como en aquellos tiempos alcanzaba la palma Francisco Ruiz Gijón, se le confió el trabajo de labrarla. No conseguía éste realizar algún crucificado que pudiera destacar entre las muchas y muy buenas tallas existentes en la ciudad. Durante meses realizo cientos de bocetos, pero siempre los rompía antes de acabarlos porque ninguno le satisfacía. Ante tal ansia, se olvidó de cualquier otro trabajo e incluso de comer, enflaqueciendo de manera muy notoria. 

Cayó enfermo Ruiz Gijón del tanto trabajar. Tenía mucha fiebre, pero aún así no se quedaba en la cama, si no que seguía realizando bocetos. Cierta noche en la que la fiebre le abrumaba, se levantó de su cama y se vistió, dispuesto a salir a la calle. Su familia, al ver la locura que pretendía realizar, lo intentaron parar, a lo que a gritos respondió: “-¡Dejadme! Ahora es cuando se que voy a copiar la verdadera cara de agonía del Cristo de la Expiración.” Y agarrando papel y carboncillo, abrió la puerta y se fue a la calle. 

Tenía su taller en el barrio de la Merced, cerca de la Puerta Real. Siguió por la calle Armas hacia un postigo, y salió fuera de la muralla, cruzando el puente de barcas que unía Sevilla y Triana. Al llegar al Altozano, sin saber bien donde ir, se dirigió a la capilla del Patrocinio. La fiebre hizo que perdiera la noción, y a través de la puerta de la capilla pareció ver la imagen de su futura obra. Casi poseído cogió el carboncillo y comenzó a copiar, hasta que recobró la lucidez, y se vio postrado en una puerta cerrada de un lugar que ni él mismo conocía. Pensó que estaba loco, y de nuevo la fiebre le afloró, dejándose caer en los escalones de aquella iglesia.

De repente, en la lejanía, oyó gritos de mujeres que taladraban el aire. Y luego, vio moverse luces y oyó el galope de un caballo. Acto seguido, se levantó Ruiz Gijón y alzó a andar para ver qué tan escándalo había. Fue cuando, entre las chozas y las gitanas lamentadas, halló un hombre en el suelo, retorciéndose ante los últimos espasmos de su agonía. Aquel hombre era el Cachorro, el famoso gitano de la cava que a todo el barrio cautivaba. Se le veía el pecho atravesado a espada por una rica empuñadura que su asesino dejó en su corazón clavada. 

Mientras las gitanas intentaban salvar al moribundo, Ruiz Gijón agarró el carboncillo y comenzó a copiar semejante escena, centrándose en la cara de la agonía de aquel gitano. Tras ello, abandonó el lugar donde el gitano, ya muerto, era llevado por mas gitanos al hombro. En pocos días, consiguió plasmar en madera lo que aquel día aconteció. Y cuando aquel año Salió por primera vez el Cristo de la Expiración a la calle el Viernes Santo, los gitanos del barrio comenzaron a gritar: “-¡Mirad! Es el Cachorro. ¡Es el Cachorro!” Y en efecto, era el cachorro, gitano cantaor y enamorado, al que mataron por amores en la cava de Triana y que el soplo el soplo del genio del gran artista Ruiz Gijón había convertido en la figura del más hermoso de los Cristos Crucificados que forman el tesoro escultural de la Semana Santa sevillana. 

María Orellana Cózar.
Twitter: @MariiaOrellaana
Instagram: @mariiaorellana

¿Qué pasará?


miércoles, 1 de abril de 2020

La talla del Crucificado según Ventura Gomez



Nace en Mairena del Alcor (Sevilla), el 12 de noviembre de 1973. Realizó estudios de Educación Primaria, Secundaria y Bachillerato en la localidad.
Desde pequeño tenía admiración por las artes plásticas y con especial predilección a la imaginería. Tras sus estudios de bachillerato, ejerce trabajo en talleres de carpintería en madera y en cerrajería. Realiza para la Hdad. de la Vera-Cruz de Mairena del Alcor dos arcángeles para el paso de la Cruz de Mayo. En 1993 conoce a la persona que sería su maestro, Don Luis Álvarez Duarte. Es en ese mismo año es cuando empieza a recibir enseñanzas por su maestro, por el cual decide dedicarse plenamente a la escultura y a la imaginería. A partir de ese momento simultáneo a su aprendizaje, es cuando comienza a realizar sus primeros encargos. 

Ángel tiruferario.
H. Vera Cruz de M. del Alcor
Ha participado en diversas exposiciones de escultura e imaginería organizadas en su pueblo natal, y también organizadas por el centro de investigación de la imaginería de Espartinas, Olivares, Jaén y en Viena (Austria).

Tiene una multitud de obras realizadas en su localidad, tal y como es la representación iconográfica del misterio de la Hermandad del Cautivo o La Piedad de la Hermandad de Ánimas. En el misterio de la Hermandad del Cautivo del Polígono de San Pablo de Sevilla, labra imágenes secundarias. También ha intervenido en restauraciones, bajo la dirección de Luis Álvarez Duarte, tales como la que realizó con la Virgen de la Esperanza de la Hermandad de la Esperanza de Triana (Sevilla) o la última intervención que tuvo Nuestro Padre Jesús del Gran Poder de la Hermandad del Gran Poder de Sevilla. 

Actualmente, además de su dedicación a la escultura e imaginería, cursa estudios de Historia del Arte en la Universidad de Sevilla.

Haciendo un énfasis en la temática, la Crucifixión de Jesús representa el momento de la muerte de Cristo en el monte Gólgota, en Jerusalén, junto a Dimas y Gestas. Normalmente la pena de muerte era morir por lapidación. En Roma, se realizaba mediante una muerte rápida, como la decapitación. La crucifixión sólo era usada como castigo de muerte en casos excepcionales o extremos. 

A día de hoy sólo existen cuatro tipos de crucificados, románicos, góticos, renacentistas y barrocos. A raíz de ahí surgen el resto de crucificados, neo-góticos, neobarrocos, … 

Para ubicar en un crucificado el periodo al que pertenece se debe de analizar cuatro elementos: la cruz, pudiendo ser cepillada o arbórea; los clavos, donde surgen teorías sobre si tenía 3 clavos o 4 clavos; el sudario, el cual es el elemento más clave para distinguir el periodo. En el Románico, se cubre a Cristo con una sotana, en el Gótico se utiliza el faldellín que le llega hasta las rodillas, en el Renacimiento son sudarios de tamaño reducido y en el Barroco, el sudario se quedaría muy corto, tanto que se reducirá a lo mínimo; y por último, la corona de espinas, la cual puede ser realizada de zarzas, de madera o de cuerda, de donde salen espinas o clavos.

Crucificados según su periodo. 
Cristo en Majestad Batlló
S.XII Románico

Cristo de la Sangre
1/2 sXIV Gótico
Crucificado. Fdo. Pacheco
1614 Renacimiento
Cto. de la Agonía. Juan de Mesa
1626 Barroco
Si bien, vamos a seguir de cerca el procedimiento de uno de los crucificados, concretamente el que realizó para la localidad de Torrent en Valencia. Nos encontramos ante un crucificado de estilo neobarroco, realizado el 27 de marzo de 2010, por el imaginero Ventura Gómez Rodríguez, de la localidad sevillana de Mairena del Alcor.

A día de hoy se encuentra en Torrent (Valencia) y pertenece a la Hermandad de las Siete Palabras (Les Set Paraules).

Es un crucificado que recoge el momento donde Cristo desde el madero pronuncia sus siete últimas palabras, que como bien se recoge en el evangelio de Lucas, 23;46 dice, “Padre en tus manos encomiendo mi espíritu” 

Boceto original presentado por Ventura Gómez Rodríguez para la Hdad. de las Siete Palabras de Torrent (Valencia).

Los materiales a utilizar para la elaboración de la iconografía parten principalmente de la madera, bien de cedro, caoba, ciprés, tilo y pino. 

La madera utilizada en ese cristo es el cedro procedente de Brasil, compradas en un almacén de Carmona pero vienen desde Sudamérica. Son maderas tropicales, son madera nobles, caras (un metro cúbico saldría algo más de dos mil euros), cómodas de trabajar, dúctiles, estables a efectos de humedad, de dilatación y contracción, repelentes a efectos xilófagos. 

Al ser mejor material, resulta más duradero, no se pica, más resistente al tiempo.

Para la preparación de la policromía se utiliza materiales como el sulfato de cal y cola animal. La cola animal proviene de los pellejos de los animales, por ejemplo del cartílago de conejo. Todo esto se mezcla, en primer lugar la cola se disuelve al “baño María” y posteriormente se mezcla con el sulfato de cal. Todo aplicado, se le añade varias capas de pintura, y se va a empezar a realizar los primeros detalles, como la sangre de Cristo o las lagrimas. Encima de esto se concluye con las patinas, la cual se va a contrarrestar mediante trapos, oscureciendo y aclarando las partes.

Para el desbaste de la madera utiliza las gubias, la cual es una herramienta de corte, raspines, escofinas, lijas.

Respecto a la técnica, según comenta el imaginero, la más común de la talla en madera, buscando a veces el realismo mediante ropajes auténticos o postizos.

Se realiza un busto, normalmente modelado en barro, como vemos en las siguientes imágenes, para así tenerlo como modelo, de cara a la realización de la obra.

Colocación y fijación del bloque de madera de la cabeza, ya tallada, en el bloque de madera del cuerpo.

Se añaden varias capas de pinturas y se van realizan detalles como las llagas, el discurrir de la sangre por el cuerpo, el hueco de los clavos.

Tras aplicar todas las capas de pintura, se le añade las pátinas y así se consigue un tono de piel algo más morena. Para contrarrestar se va quitando mediante trapos. La pátina es un proceso para armonizar las tonalidades y realzar y contrastar la morfología de modelado de la obra. También le da tonalidad más fuerte en relación al moreno de la imitación a la piel.
La última fase del proceso sería la realización de los detalles más minuciosos, como las lágrimas realizadas con cristal, al igual que las gotas de sangre que también son de cristal, pestañas, los ojos que son realizados en madera.

Tras haber realizado este largo procedimiento, con el que estuvo trabajando aproximadamente un año, nos vamos centrar un poco en él como persona y artista, recordando la entrevista tomada el 7 de mayo de 2018

Recalca que le gustan mucho los detalles, aunque todo depende del tiempo, pero claro, “le dan mucha calidad y complejidad a la obra.” 

La fuente de inspiración para este crucificado viene influenciada por donde te cultivas, con el método de aprendizaje, en lo que te gusta y después tratar de tener un estilo propio. “Estoy influenciado por mi maestro, don Luis Álvarez Duarte, aunque poco a poco he ido trabajando más propiamente.” 




La estética de los crucificados a la que él se inclina viene siendo desde una base real, al hecho de buscar la belleza y la atracción a un público, es decir, “… que lo que tú hagas tenga un lenguaje artístico. En este caso sería la sensibilidad en conexión, tocamos la imaginería, donde buscamos para el creyente o para las personas que creen ese vínculo con la fe. Entonces, influenciado en la belleza de la escultura como que sobrecoja el dolor, en este caso de una forma bella. Valoro mucho los conceptos muy realistas, pero no es lo que yo busco, ni quiero.” 

Haciendo una breve referencia sobre la ubicación de su crucificado, cuenta que en Valencia hay una corriente más levantina, del estilo de Salzillo. “No hay tanta diferencia entre nuestras imágenes y las de allí, aunque quizás el dolor sea más dulcificado en Andalucía y allí más dramático.”

Tiene una cierta admiración hacia Miguel Ángel. “Recuerdo cuando estuve en la Casa Buonarroti en Florencia, los modelos realizados por él en barro y terracota de los estudios previos al David, entre otras figuras. Me sobrecogió muchísimo (más técnicamente y no como estudio de la forma del arte) las huellas dactilares de Miguel Ángel en sus obras. Lo admiro bastante.” 

Tiene como propósito seguir dedicándose a esto, ya que es su pasión desde que empezó en este mundo. Le gustaría tener un estudio en Sevilla para así ganar un poco más de aficionados a sus obras. “Lo que he trabajado en Sevilla ha sido todo gracias a su maestro, Luis.”

Ventura Gómez Rodríguez junto a su maestro Don Luís Álvarez Duarte.


Juan Manuel Sánchez Navarro.
Twitter: @jmsancheznav 
Instagram: @jmsancheznav